Se considera que es procedente el despido del vigilante de seguridad que se ausenta durante 45 minutos para comprar agua, al entender que tanto tiempo supone no sólo un abandono a su puesto de trabajo, sino también daño para la empresa al dejarla sin seguridad alguna.

Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Murcia de fecha 8 de noviembre de 2017 [JUR\2017\309860]

En el presente caso se declararon como hechos probados los siguientes: el empleado con turno de trabajo de 20:00 horas a 8:00 horas, se encontraba desarrollando sus funciones de vigilante de seguridad en las instalaciones de la empresa a la que había sido destinado. A las 21:30 horas, los responsables de la empresa abandonaron las instalaciones. A las 22:30 horas, sonó la alarma de la fábrica, llamando uno de los responsables al encargado de la empresa de vigilancia y a la Guardia Civil. 

Fueron los encargados de la fábrica que se personaron en la misma quienes pudieron constatar que no había nadie ejerciendo sus funciones de vigilante, y que no fue hasta las 23:30 horas cuando el vigilante de seguridad volvió a la fábrica alegando que había ido a comprar agua y que se había perdido por el camino. A lo anterior hay que añadir que en las instalaciones había agua y servicios accesibles.

Conforme a estos hechos probados el Tribunal Superior de Justicia considera el despido procedente. En efecto la finalidad de la norma es la de que no se produzca la ausencia del vigilante en ningún caso, ya que sin su presencia desaparece el control y seguridad que, en sí mismo, es un daño para la empresa.

De otra parte, nada impedía que el trabajador se hubiera puesto en contacto con algún superior para que hubiera resuelto cualquier problema sin haber dejado a la empresa sin vigilancia, ya que irse cuarenta y cinco minutos del lugar de trabajo es abandonarlo, y, con él, la vigilancia, que es una función de responsabilidad y de contenido sensible.

Es sabido que el despido como máxima sanción disciplinaria debe adoptarse siempre atendiendo al criterio de la proporcionalidad respecto a la falta cometida por el empleado –en este caso vigilante de seguridad–, atendiendo a las concretas circunstancias del caso. Asimismo, ausentarse del puesto de vigilancia una vez tomada posesión del mismo –es decir, desarrollando ya sus funciones– es una falta grave prevista expresamente en el convenio colectivo. 

Por otro lado, la antigüedad del trabajador, con casi 10 años de servicio, no puede operar como argumento para alegar desproporcionalidad de la medida empresarial, sino más bien al contrario porque su conducta es impropia de un trabajador con experiencia.

En suma, la empresa tiene la facultad de imponer la sanción adecuada –en este caso el despido disciplinario–, sin que ello afecte a la proporcionalidad, pues en el convenio colectivo se establece la graduación de las sanciones, y que si bien los tribunales tienen competencias para modificar la calificación de una falta, deben respetar la decisión empresarial sobre la sanción impuesta cuando ésta sea ajustada a derecho. 

En definitiva, se declara procedente la sanción impuesta y con ello procedente el despido disciplinario.