El Tribunal General ha acordado el registro de la marca “BADTORO” al considerar que no existe riesgo de confusión entre ésta y las marcas prioritarias del Grupo Osborne.

Una reciente Sentencia del Tribunal General de la Unión Europea ha acordado el registro del signo “BADTORO” como marca de la Unión Europea tras varios años de disputas. El asunto tiene su origen en el año 2010 cuando la compañía catalana Jordi Nogués, dedicada a la comercialización de productos para tiendas Duty Free en aeropuertos de todo el mundo, presentó ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) solicitud de la marca de la Unión Europea “BADTORO” (mixta) para las clases 25, 34 y 35 incluyendo el siguiente signo figurativo:

Grupo Osborne formuló oposición frente a tal solicitud alegando que dicho signo generaba riesgo de confusión con varias de sus marcas anteriores -españolas y de la Unión- registradas para las mismas clases e incluyendo todas ellas el término “toro” en su denominación. Tras varios recursos, el Tribunal General ha dictado Sentencia anulando decisiones anteriores favorables a Grupo Osborne, acordando la inscripción de la marca “BADTORO” a nivel comunitario.

Así, el Tribunal sostiene que, si bien los signos en conflicto tienen en común el término “toro”, existen numerosas diferencias entre ellos. A saber:

(i) el elemento figurativo (un toro de fantasía) es el elemento dominante dentro del conjunto por lo que será el que atraerá la atención del público pertinente.

(ii) el término “toro” no tiene una posición distintiva y autónoma dentro de la marca solicitada “BADTORO”, lo que hará que el consumidor lo perciba como un elemento unitario.

(iii) Por último, el Tribunal considera que el grado de similitud visual entre los signos es menor y tanto el grado de similitud fonética como conceptual es medio.

Por todo ello, y aunque los productos y servicios que protegen ambas marcas son idénticos o similares, el Tribunal ha decidido que el grado de similitud global entre los signos “TORO” y “BADTORO” no es suficiente para generar el consabido riesgo de confusión en los consumidores, razón por la que ambas marcas pueden convivir en el mercado.

Se trata ésta de una batalla legal larga e intensa, ya que paralelamente Grupo Osborne inició un proceso ante el Juzgado de Marca Comunitaria frente a Jordi Nogués por la infracción de su marca comunitaria “TORO”. Finalmente, el pleito fue decidido por la Sala civil del Tribunal Supremo. En este mismo proceso Jordi Nogués interpuso reconvención solicitando la declaración de nulidad de diversos registros marcarios titularidad de Grupo Osborne que consistían en el término “toro”, alegando que carecían de distintividad por constituir la denominación de un animal con un hondo valor icónico y simbólico de nuestro país cuyos valores culturales se encuentran asociados precisamente a los productos y servicios para los que se obtuvo el registro de marca.

No obstante, en su Sentencia número 26/2017, de 20 de junio de 2017, nuestro más alto Tribunal rechazaba este argumento señalando que lo que constituye patrimonio cultural de España es la tauromaquia, no el animal toro. El toro no constituye ningún símbolo o icono oficial de España, sin perjuicio de que alguna concreta representación gráfica del toro de lidia haya resultado muy conocida y sea empleada por algunas personas junto con la bandera de España. Este uso social, que no consta se haya generalizado, aunque no pasa inadvertido, sobre todo en algunos eventos deportivos en los que interviene una representación española, lo único que pone en evidencia es que una determinada representación gráfica del toro de lidia (no el animal, ni mucho menos su denominación) ha sido empleada -por algunos- con una finalidad de reivindicación de lo español”. En esencia, el Tribunal sostenía que la pertenencia de las corridas de toros a nuestro acervo cultural no podía arrojar como conclusión que la denominación “toro” quedara privada de capacidad distintiva y, en consecuencia, que no pudiera emplearse para distinguir el origen empresarial de aquellos productos y servicios designados por la marca.

Así las cosas, Grupo Osborne sigue manteniendo la vigencia de sus marcas “TORO”, tanto en España como en la Unión Europea, y desde la Sentencia del Tribunal General éstas deberán convivir pacíficamente en el mercado con la marca “BADTORO”, debidamente inscritas a la fecha en el registro de la EUIPO.