Si el empresario incumple el deber de aportación del registro de la jornada, no se puede depositar sobre el trabajador las consecuencias de dicho incumplimiento, por lo que se reconoce el derecho del trabajador a cobrar las horas extraordinarias reclamadas.

Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (Valladolid) de fecha 13 de octubre de 2016

Tras la extinción del contrato de trabajo, el trabajador demandante reclamó a la empresa el pago de las horas extraordinarias realizadas en el último año.

A este respecto, la jurisprudencia consolidada del Tribunal Supremo deposita la carga de probar la realización de las horas extraordinarias reclamadas sobre el empleado.

Por ello, el trabajador solicitó como prueba la aportación por el empresario del registro de entradas y salidas correspondientes al período reclamado, al existir una obligación para el empresario de registrar la jornada de trabajo. Dicha prueba fue admitida por el Juzgado, si bien el empresario no aportó el registro de todos los meses reclamados.

Por tanto, entiende el Tribunal que desatendida la carga procesal que pesaba sobre la empresa demandada –ex artículo 217 LEC– no cabía depositar sobre el trabajador las consecuencias perniciosas derivadas de dicho incumplimiento, pues el empleado actuó diligentemente tratando de traer al proceso los instrumentos de prueba adecuados para la constatación de su pretensión, recordando que la doctrina jurisprudencial ha declarado que dicho registro es el mecanismo legal idóneo de acreditación de la jornada.

Por ello, se reconoce al trabajador el derecho a cobrar las horas extraordinarias reclamadas.