La historia.-  Con sorprendente previsión, ya en 1919 la Convención de Paris relativa a la aviación civil aborda la regulación de aeronaves sin piloto. Los primeros prototipos, de clase militar aparecen a comienzos del siglo pasado, pero es a partir de la Segunda Guerra Mundial que la investigación se acelera y se organizan las primeras experiencias a gran escala.

El uso de drones civiles lleva bastantes años. Un precursor fue Japón en 1.987 con el Yamaha R-50 para la agricultura de precisión, uno de los dominios preferidos para la explotación comercial de estos aparatos, lo mismo que en la observación de volcanes.

En lo que se refiere a los drones militares, ya tecnológicamente muy perfeccionados, sus posibilidades se han evidenciado ante la opinión pública con ocasión de la publicidad hecha alrededor de las acciones de EE.UU. en el marco de las campañas de contra terrorismo y especialmente de la eliminación de objetivos específicos.  Por otra parte, el conocimiento público de las posibilidades de los drones se ha beneficiado también por la popularidad de aparatos de juego, muy simples de usar en relación con los aeromodelos tradicionales, tales como el A.R. de la firma francesa Parrot o el Phantom 2 de la sociedad china DJI.

Múltiples términos.- La palabra “drone” proviene del término inglés que designa a la abeja macho o falso abejorro,  y fue originalmente empleada en relación con los objetivos o blancos voladores a control remoto usados en las prácticas de tiro de los cañones navales. Apareció por primera vez en los años 20 del siglo pasado-       

Aunque  ese es el nombre genérico conocido por el gran público, la literatura especializada prefiere otros nombres diferentes mucho más precisos.

El acrónimo UAV mayoritariamente empleado en la literatura americana, proviene de los términos Unmanned Aerial Vehicle y designa, como su nombre lo indica, una aeronave sin piloto. El acrónimo UAS ( Unmanned aerial system ) utilizado también profusamente designa el conjunto del sistema – aeronave lo mismo que el dispositivo de pilotaje y comunicación con tierra – que permite el empleo del aparato.

La literatura europea prefiere utilizar los acrónimos RPA o RPAS por Remotely Piloted Aircraft o Remotely Piloted Aircfaft System, los cuales se enfocan en la noción de pilotaje a distancia.

Hoy en día, sin embargo, la mayoría de los drones ya están dotados de los medios tecnológicos que les permiten ser parcial o totalmente independientes en su pilotaje, por lo que la terminología americana es preferible dado que refleja mejor el estado de la tecnología y las perspectivas futuras.

En realidad la cantidad de términos que se aplica es muy extensa en función de enfoques muy variados desde las características técnicas de los equipos y su repaso resultaría demasiado extenso para el propósito de este escrito.

La Convención de Chicago.- La mayoría de los países ha ratificado este tratado, que es la base del derecho internacional de la aviación civil, y reemplazó a la Convención de Paris de 1.919. En ella aparecen las reglas esenciales que regulan el acceso al espacio aéreo, la seguridad aérea y el sistema de matrícula de las aeronaves.

Complementan la Convención de Chicago diez y neve anexos que contienen las normas y prácticas recomendadas ( Standards And Recommended Practices o SARP ), los procedimientos para los servicios de navegación aérea (Procedure for Air Navigation Service o PANS ), más detallados, y los procedimientos complementarios regionales (Regional Suplementary Procedures o SUPPs ) que se aplican en los espacios regionales.

La Convención de Chicago se funda en la regla de la soberanía nacional de los Estados sobre e espacio aéreo situado sobre sus territorios, por lo que ellos pueden someter los servicios aéreos regulares a un régimen de autorización, o bien prohibir, por razones militares o de seguridad nacional el sobrevuelo sobre ciertas zonas. Esas reglamentaciones, no obstante, deben mantenerse conformes, en la medida de lo posible, con las disposiciones de la Convención. (art. 12).

Los drones en el derecho internacional de la aviación.- Después de 1.944, el artículo 8 de la Convención de Chicago, prevé que Ninguna aeronave capaz de volar sin piloto volará sin él sobre el territorio de un Estado contratante, a menos que se cuente con autorización especial de tal Estado y de conformidad con los términos de dicha autorización. Cada Estado contratante se compromete a asegurar que los vuelos de tales aeronaves sin piloto en las regiones abiertas a la navegación de las aeronaves civiles sean controlados de forma que se evite todo peligro a las aeronaves civiles”.

Cada Estado contratante es por lo tanto libre de autorizar o no, el sobrevuelo de su territorio por drones y es responsable de la reglamentación y de la seguridad de esos vuelos.

Las reglas generales de operación se pueden resumir así:

1.- Un RPA debe obtener autorización para operar del Estado a partir del que decola.

2.- Un RPA no puede sobrevolar el territorio de otro Estado sino con autorización de ese Estado o mediante acuerdo entre los dos Estados.

3.- Un RPA no podrá operar el alta mar sino previa coordinación con el ATS competente.

4.- Las autorizaciones anteriores deben ser obtenidas, en la medida de lo posible, antes del decolaje.

5.-  Un RPA debe funcionar de conformidad con las normas del Estado donde está matriculado, del Estado operador ( si es diferente ) y del Estado en que vuela. Todas esas normas son acumulativas.

6.- El RPAS debe cumplir las exigencias de funcionamiento y de equipamiento relativas al espacio aéreo preciso en que el vuelo se realiza. Así mismo en relación con el plan de vuelo.

La regulación en Colombia. En la Circular Reglamentaria número 002, de 7 de septiembre de 2015 la Unidad Administrativa Especial de Aeronáutica Civil Aerocivil establece los requisitos generales de aeronavegabilidad y operaciones para aeronaves piloteadas a distancia (RPAS).

La utilización de drones para usos deportivos o recreativos quedo regulada en los Reglamentos Aeronáuticos de Colombia de 2003con la obligación de vincularse a clubes de actividades aéreas deportivas o recreativas. Al mismo tiempo se establecieron precisas limitaciones así:

  • No volar sobre edificaciones ni sobre aglomeraciones de personas; como tampoco crear un riesgo para las personas o propiedades en la superficie.-
  • No volar drones con un peso superior a 25Kg, a menos que se cuente con un seguro de responsabilidad por daños y se informe a la Dirección de Operaciones Aéreas de la Aerocivil.
  • - No portar pesos útiles diferentes a los elementos habitualmente requeridos.
  • - No volar un aeromodelo desde un aeropuerto ni en sus proximidades dentro de un radio de 5km.
  • - No volar un dron a una altura superior a 500 pies, ni de modo que se aleje más de 750 metros de distancia del aeromodelista que lo opera.
  •  No volar el aeromodelo a tal distancia que el operador pierda contacto visual con el disponitivo.

En la circular de 2.015 y sus anexos, la Aerocivil, regula el empleo de drones en usos diferentes a los recreativos o deportivos. Entre otras, se resaltan las siguientes disposiciones:

Los drones que se pueden operar en Colombia son aquellos que pesen hasta 25Kg. La operación civil de drones de un peso mayor queda prohibida en Colombia.

La operación del dron únicamente podrá hacerse en horario diurno y en condiciones meteorológicas de vuelo visual.

El dron, para que pueda operar en Colombia debe tener, entre otros: Sistema de piloto automático, GPS, sistema de lanzamiento y recuperación en condiciones normales de operación, sistema para la seguridad en vuelo (“return to home”), colores exteriores que lo hagan claramente visible y detectable a la distancia, y una placa con el nombre del explotador del dron y datos de contacto.

Los drones no podrán volar sobre un área congestionada, edificaciones, público o aglomeración de personas, ni de modo que se genere un riesgo para las personas o propiedades que estén alrededor. Tampoco podrán volar desde un aeródromo o en sus proximidades dentro de un radio de 5KLa altura máxima a la que pueden volar es 152 metros y no podrán alejarse más de 750 metros del operador o del lugar de su lanzamiento o despegue.

En cuanto hace a los requisitos establecidos por la Circular 002, se pueden mencionar los siguientes:

Todo dron debe registrarse ante la Secretaría de Seguridad Aérea de la Aerocivil. En dicho registro deben especificarse diferentes datos, como la marca y modelo, requisitos de despegue y aterrizaje, las características de desempeño, facturas y fotografías, entre otros.

Los explotadores (persona natural o jurídica que ostenta la propiedad de un dron, que se dedica por cuenta propia a la explotación de estas aeronaves) deberán registrarse ante la misma Secretaría, en donde también tendrá que indicar el propósito de la operación del dron (fotografía, televisión, observación, vigilancia, entre otros).

El piloto a distancia u observador tendrá que registrarse también, teniendo que acreditar un entrenamiento sobre regulaciones aéreas, aerodinámica y principios de vuelo, meteorología aeronáutica, navegación, comunicaciones aeronáuticas, y conocimiento de la aeronave que va a operar. Asimismo, tendrán que relacionar su experiencia práctica en este tipo de aeronaves, y como mínimo 40 horas de vuelo y 200 despegues o lanzamientos y aterrizajes o recuperaciones.

Si el dron se va a utilizar en labores de fotografía, vídeo, telemetría, datos, sensores, scanner, etc. (sic), se requiere permiso de la Fuerza Aérea Colombiana.