El trabajador puede extinguir el contrato de trabajo con derecho a la indemnización por despido improcedente por incumplimiento grave del empresario consistente en no otorgar una protección efi caz frente a los riesgos laborales psicosociales, incluido el acoso.

Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de fecha 13 de mayo de 2016

La trabajadora demandante, que estuvo de baja durante varios períodos, venía sometiéndose a atención psicológica y psiquiátrica, recibiendo tratamiento farmacológico, con un diagnóstico de ansiedad y depresión que podía limitar su capacidad laboral.

La trabajadora se puso en contacto con la empresa en 2015 para comunicar formalmente que estaba padeciendo una situación de acoso e intimidación física por parte de su superior jerárquico, con quien había mantenido una relación sentimental.

Aunque la empresa activó en ese momento el protocolo de acoso, los problemas de la trabajadora con su superior fueron ya detectados por la empresa en el año 2012, si bien ello no provocó actuación alguna por su parte.

Por todo ello, la trabajadora solicitó la extinción indemnizada de su contrato de trabajo por un incumplimiento grave del empresario relacionado con la situación de acoso sufrida –artículo 50.1.c) ET–.

Tras analizar los hechos, el Tribunal entiende que no quedaron probados elementos sufi cientes, ni tampoco habían sido aportados indicios, que pudieran llevar a declarar la existencia de un acoso sexual.

Tampoco se considera acreditado el acoso moral alegado posterior a la fi nalización de la relación sentimental, por la escasez de los actos inadecuados por parte del superior.

A pesar de lo anterior, el Tribunal considera que la inexistencia de acoso sexual o moral no agota la posibilidad de solicitar la extinción de la relación laboral por incumplimiento grave del empresario.

En este caso, el Tribunal considera que la empresa no había proporcionado a la trabajadora una protección efi caz en materia de seguridad y salud en el trabajo para garantizar su integridad, por cuanto que quedó acreditado que (i) el origen de la enfermedad de la trabajadora estaba directamente vinculado a circunstancias del trabajo y a la inactividad empresarial, y (ii) no se había evaluado adecuadamente el riesgo de acoso, puesto que si se hubieran desarrollado las actuaciones de prevención adecuadas –simples reconocimientos médicos con atención al estado psicológico– podría haberse evitado el deterioro de la salud de la empleada ante los primeros síntomas de ansiedad. 

En consecuencia, se cumplen los requisitos para activar las previsiones del artículo 50.1.c) ET, considerándose dicho incumplimiento justa causa para la extinción del contrato de trabajo con el abono de la indemnización prevista para el despido improcedente.