Recientemente Huawei respondió a la acusación planteada por el fiscal federal de Brooklyn referente al robo de secretos industriales.

Más allá de si la acusación prospera o tal como indicó Huawei es solo una nueva estrategia para dañar la reputación de la compañía, lo cierto del caso es que en Estados Unidos y en la mayoría de las legislaciones europeas, el robo de secretos industriales es un tema muy serio y sancionado severamente con penas económicas y de cárcel.

La legislación en los Estados Unidos de Américas referente a este tema inclusive fue promulgada y endurecida bajo el mandato del presidente Obama en el año 2016, pretendiendo tutelar este activo intangible tan valioso de las empresas. Las potestades de esta normativa pueden extenderse a otras jurisdicciones como la nuestra.

Específicamente, se faculta al Fiscal General de los Estados Unidos de América a realizar un informe público en donde se detalle a) el alcance del robo de secretos industriales de compañías estadounidenses que ocurre fuera del territorio estadounidense, b) la medida en que el robo fuera de su territorio está patrocinado por gobiernos extranjeros, c) la capacidad de los propietarios de secretos industriales para evitar la apropiación indebida de secretos comerciales fuera de los Estados Unidos; y d) recomendaciones para acciones que se pueden emprender para reducir la amenaza de apropiación indebida de secretos industriales de compañías estadounidenses que se producen fuera de los Estados Unidos.

La finalidad de dicha ley es establecer un sistema robusto que proteja la propiedad intelectual de las compañías estadounidenses, como un motor de desarrollo y progreso, reconociendo la importancia de los intangibles.

En nuestro país por su parte, la ley de información no divulgada protege los secretos industriales y comerciales entendidos estos como la información secreta, que esté legalmente bajo el control de una persona que haya adoptado medidas razonables y proporcionales para mantenerla secreta y que tenga un valor comercial por su carácter de secreta.

De los requisitos contemplados en nuestra normativa, es importante resaltar la necesidad de que la persona física o jurídica que controla el secreto industrial o comercial adopte las medidas razonables y proporcionales para mantenerla como secreta, siendo algunas de ellas medidas legales como contratos específicos de confidencialidad y protocolos establecidos de buenas prácticas de manejo de información confidencial, así como medidas tecnológicas como protocolos de seguridad informáticos y autenticaciones relevantes que efectivamente impidan el acceso por parte de cualquier persona a la información.

Pese a que nuestra normativa comparte similitudes en cuanto a los requisitos y definición de secretos industriales o comerciales, es necesario indicar que las penas con que se sanciona la violación de estos son muy laxas. No contamos como país con medidas sancionatorias desde el punto de vista penal que sean relevantes y desde el punto de vista civil en algunos casos no es posible obtener un resarcimiento adecuado.

Lo anterior ha tenido por consecuencia que no exista una concientización real por parte del sistema y sobre todo de las mismas empresas sobre los daños y consecuencias de violaciones a secretos industriales y comerciales. Esto se puede agravar cuando esos daños se realizan a compañías estadounidenses, pues las repercusiones pueden ser en territorio estadounidense pese a que la infracción pudiera ocurrir en nuestro país.

Por ello, es indispensable que las personas y compañías tengan protocolos eficientes en el manejo de información que contenga secretos industriales o comerciales, con la finalidad de potenciar sus activos intangibles así como de evitar resultados perniciosos por actuaciones negligentes o dolosas.