La jurisprudencia ha declarado en múltiples oportunidades que cuando se trata de daños sufridos por menores de edad no hay lugar al reconocimiento del lucro cesante por unos posibles ingresos del menor, dado que los mismos son eventuales y no podría afirmarse –ni probarse- con certeza, que el menor habría alcanzado una vida productiva.

No obstante lo anterior, en sentencia del 29 de marzo de 2017 la Corte Suprema de Justicia dio un giro total a las decisiones adoptadas en lo referente al reconocimiento del lucro cesante futuro en menores de edad y consideró que no podía seguir asumiendo el mismo criterio acogido en decisiones anteriores sobre la improcedencia de conceder la mencionada indemnización por el simple hecho de que el menor no estuviera devengando un salario en la fecha de ocurrencia del hecho dañoso. La Corte manifestó que una indemnización integral de los daños no busca poner a la víctima en la situación en la que se hallaba antes del daño, sino en la posición en que ‘habría estado’ de no haber ocurrido el hecho dañoso antijurídico, diferenciación que permite a la Corte hacer un juicio hipotético sobre la situación futura probable de la víctima.

La Corte consideró en esta sentencia que la obligación del Estado y la sociedad de proteger el interés superior de los menores, hacen necesaria la concesión de la indemnización por el lucro cesante futuro, tomando como base el salario mínimo legal, admitiendo que no hay –por ahora- un mejor parámetro para el cálculo de tal indemnización.