As a result of the unstable economy, many adults have been forced to work longer hours or multiple jobs, resulting in less time to care for their elderly parents at home. This is no exception for America’s growing Latino population, who often hold caring for elderly family members in high regard as a cultural tradition.

Government statistics show that Hispanics have a life expectancy of 82 years, longer than non-Hispanic white Americans (78.7 years) and non-Hispanic black Americans (75.1 years). Hispanic women have a life expectancy of 84.3 years. However, according to a poll conducted by Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research, fewer than two out of every 10 Hispanics age 40 and older say they are extremely confident that nursing homes and assisted living facilities can meet their needs.

Experts believe that the lack of confidence in these facilities stems from two major factors. First, in Latino culture, the social norm discourages the delegation of care for older relatives to outsiders. Second, there is a lack of high-quality providers for this population. Additionally, cultural and language barriers complicate the rendering of appropriate daily care to this growing population.

Nevertheless, according to a Brown University study involving 10 large metropolitan cities, Latinos are entering nursing homes at a growing rate. From 1999 to 2008, the number of elderly Hispanics living in U.S. nursing homes rose by 54.9 percent, while the number of whites decreased by 10 percent. The aging Hispanic/Latino population is expected to grow more rapidly than other ethnic minority group by 2028 and experts say it has grown and will continue to grow,3.9 percent per year from 1990 to 2050.

At first blush the analysis suggests that elderly blacks, Hispanics, and Asians are gaining greater access to nursing home care. Unfortunately, however, the growing proportion of minorities in nursing homes is resulting partly because they do not have the same access to more desirable forms of care as wealthier whites do, said the study’s lead author Zhanlian Feng. “We know those alternatives are not equally available, accessible, or affordable to everybody, certainly not to many minority elders,” he said.

This phenomenon makes it crucial for Latinos to become educated on how nursing homes and assisted living facilities operate. Language barriers and unfamiliarity with the American legal system often leave individuals within this community in the dark regarding their loved ones’ rights while residents at skilled nursing facilities. They often sign lengthy contracts that are not translated into their native tongue. And, when something terrible occurs, many do not understand how contingency fee plaintiffs’ attorneys charge for their services. They often tolerate less than adequate treatment because they believe that even speaking with an attorney will cost money they do not have. Or they feel intimidated by the thought of having to explain their complex situation to an attorney that doesn’t speak their language, when they only have basic proficiency in English.

If you suspect that your loved one is the victim of abuse or neglect at a nursing facility, please contact me for a free consultation…in English or Spanish. This post is available in Spanish below:

Consideraciones Especiales para Latinos Buscando Cuidado de Ancianos

Como resultado de la economía inestable, muchos adultos han tenido que trabajar más horas o múltiples puestos de trabajo, resultando en menos tiempo para cuidar de sus padres ancianos en casa. Esto no es una excepción para la creciente población Latina de Estados Unidos, que mantienen en alta estima el cuidado para miembros ancianos de sus familias como una tradición cultural.

Las estadísticas del gobierno muestran que los hispanos tienen una esperanza de vida de 82 años, más que los estadounidenses blancos no hispanos (78.7 años) y afroamericanos no hispanos (75.1 años). Las mujeres hispanas tienen una esperanza de vida de 84.3 años. Sin embargo, según una encuesta realizada por Associated Press-NORC Centro Para la Investigación de Asuntos Públicos, menos de 2 en cada 10 hispanos, de edad 40 años o más, dicen que están muy seguros de que las casas de ancianos (nursing homes) pueden satisfacer las necesidades de ancianos hispanos.

Los expertos creen que la falta de confianza en estos lugares es causada por dos factores principales. En primer lugar, en la cultura Latina, la norma social desalienta la delegación del cuidado de familiares mayores a personas desconocidas. En segundo lugar, es la falta de proveedores de alta calidad para esta población. Además, barreras de idioma y de cultura complican el cuidado adecuado diariamente a esta creciente población.

Sin embargo, según un estudio de la Universidad Brown de 10 ciudades grandes metropolitanas en nuestra nación, los Latinos están entrando en estos centros de ancianos a una velocidad creciente. De 1999 a 2008, el número de ancianos hispanos que viven en hogares de ancianos de Estados Unidos aumentó un 54.9 por ciento, mientras que el número de blancos disminuida un 10 por ciento. La población Hispana/Latina que está envejeciendo se espera que crezca más rápidamente que cualquier otro grupo étnico minoritario en el año 2028 y los expertos dicen que esperan que siga creciendo a 3.9 por ciento cada año entre 1990 y 2050.

A primera vista, el análisis sugiere que los ancianos negros, hispanos y asiáticos están logrando mejor acceso a los recursos disponible para los ancianos. Pero lamentablemente, la creciente proporción de minorías en hogares de ancianos se está realizando en parte porque no tienen el mismo acceso a formas de cuidado más deseables como los ancianos blancos con más recursos económicos, dijo el autor principal del estudio, Zhanlian Feng. “Sabemos que esas alternativas no son igualmente disponible, accesible y asequible a todo el mundo, ciertamente no a muchos ancianos de la minoría”, dijo Feng.

Este fenómeno hace que sea crucial para los Latinos a educarse en la forma en cómo operan los hogares de ancianos. Las barreras del idioma y falta de familiaridad con el sistema legal estadounidense a menudo dejan a personas dentro de esta comunidad en la oscuridad con respecto a los derechos de sus seres queridos mientras residentes en uno de estos centros. Firman contratos largos que no están traducidos a su lengua materna. Y, cuando algo terrible ocurre, muchos no comprenden cómo el abogado de honorario de contingencia cobra por su servicio. Con mucha frecuencia, toleran mal tratamiento porque creen que hablar con un abogado va a costar dinero que muchas veces no tienen. O se sienten intimidados por la idea de tener que explicar su situación compleja a un abogado que no habla su idioma, cuando sólo tienen conocimientos básicos en inglés.