El Tribunal Europeo entiende que la indemnización por despido objetivo responde a una circunstancia que no existe en la finalización de los contratos de interinidad: la imprevisibilidad de la extinción contractual.

Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 5 de junio de 2018 (C-677/16)

La Sentencia analiza el supuesto de la Sra. Montero Mateos, empleada en el año 2007 por la Agencia Madrileña de Atención Social en calidad de auxiliar de hostelería mediante un contrato de interinidad. La relación laboral finalizó en el año 2016, tras la adjudicación definitiva de la plaza por superación del correspondiente proceso de selección. 

La Sra. Montero Mateos presentó demanda por despido el 14 de octubre de 2016 –esto es, sólo un mes después de la publicación de la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) “de Diego Porras”– que fue turnada al Juzgado de lo Social núm. 33 de Madrid.

En el contexto anterior, el Juzgado decidió suspender el procedimiento y plantear una cuestión prejudicial al TJUE. 

Concretamente, se preguntaba si, a la luz de la entonces recientísima doctrina “de Diego Porras”, se debía interpretar (i) que el hecho de que las partes conocieran desde el inicio de la relación laboral que la misma tendría una duración limitada en el tiempo es razón suficiente para justificar la diferencia entre las indemnizaciones por fin de contratos indefinidos y de interinidad, (ii) o, por el contrario, que dicha diferencia no estaría justificada por cuanto, por un lado el trabajador sufre en cualquier de los dos casos un perjuicio real con la pérdida de su empleo y, por otro, la adjudicación definitiva del puesto temporalmente cubierto constituiría razón objetiva vinculada a la organización de la empresa.

La cuestión prejudicial es, esencialmente, si la cláusula 4, apartado 1, del Acuerdo Marco sobre el trabajo de duración determinada (Acuerdo Marco) se opone a una normativa nacional que no prevé el abono de indemnización a los trabajadores con contratos de interinidad cuando se concede indemnización a los trabajadores indefinidos con motivo de la extinción de su contrato por causa objetiva. 

El TJUE, en la línea de las Conclusiones del Abogado General, entiende que una normativa nacional en el sentido anterior no se opone al Acuerdo Marco, desarrollando su argumento en tres etapas:

En primer lugar, se reitera que el concepto de “condiciones de trabajo” de la cláusula 4, apartado 1, del Acuerdo Marco incluye la indemnización por extinción del contrato. 

En segundo lugar, se estudia si la Sra. Montero Mateos se encontraba en una situación comparable a la de un trabajador indefinido para ejercer las mismas funciones. La respuesta es afirmativa, por cuanto ésta desarrollaba las mismas tareas que la persona contratada tras la superación del proceso de selección.

En tercer lugar, se estudia si existe una razón objetiva que justifique dicha diferencia de trato. La respuesta también es afirmativa, por cuanto la indemnización de 20 días por despido objetivo responde a la imprevisibilidad de la ruptura de la relación contractual de carácter indefinido, frustrando las expectativas de continuidad del empleado – expectativas inexistentes en los contratos de interinidad.

Dicho lo anterior, el TJUE añade que incumbe al juzgado examinar si, habida cuenta de la imprevisibilidad de la finalización del contrato y de su duración inusualmente larga (recordemos que el contrato de interinidad de la trabajadora duró 9 años) procede recalificarlo como indefinido.

En conclusión, la sentencia “Montero Mateos” parece rectificar la famosa doctrina “de Diego Porras”, dificultando que puedan prosperar las demandas de reclamación de la indemnización prevista para los despidos objetivos del Estatuto de los Trabajadores para contratos temporales.