Admisión de la resolución del contrato de trabajo solicitada por la trabajadora sobre la base de una falta de pago del salario y las prestaciones por IT por el empresario, aun cuando las cantidades adeudadas se abonaran inmediatamente después de haber interpuesto la demanda.

Sentencia núm. 1044/2016 del Tribunal Supremo de fecha 9 de diciembre de 2016 (RJ 2016\6278)

La trabajadora demandante causó baja médica en la empresa con diagnóstico de ansiedad, dejando ésta de abonarle la retribución y el pago delegado por IT correspondiente a los días en que permaneció en situación de incapacidad temporal. Dicha retribución se reanudó días después de haber interpuesto la trabajadora la correspondiente demanda de extinción del contrato de trabajo por impago de salarios.

Si bien la sentencia del Juzgado de lo Social de Barcelona que conoció del procedimiento desestimó la demanda de la trabajadora, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña estimó el recurso de suplicación interpuesto por la misma, declarando la extinción de la relación laboral y el derecho de la trabajadora a ser indemnizada en la cuantía consignada en la propia sentencia.

La empresa, no obstante, interpuso recurso de casación para la unifi cación de doctrina que fue desestimado, ratifi cando el fallo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Así, el Tribunal Supremo declaró extinguida la relación laboral con derecho a indemnización por parte de la trabajadora, por tratarse de un incumplimiento empresarial de impago de prestaciones, y no un mero retraso en el pago de salarios, con gravedad sufi ciente como para solicitar la extinción de la relación laboral.

En efecto, el hecho de que la empresa procediera al pago del salario días después de que la trabajadora presentara su demanda, no puede dejar sin efecto el dato objetivo de la existencia de un incumplimiento empresarial grave, consistente en el retraso continuado, reiterado o persistente –varios meses– en el pago de la retribución. Lo cierto es que el retraso en el pago existió y se mantenía al tiempo de ejercitarse la acción resolutoria, por lo que el pago posterior constituyó una mera respuesta a tal ejercicio.

En conclusión, los pagos ulteriores empresariales no pueden dejar sin efecto la existencia de un incumplimiento empresarial grave, no apreciable cuando el retraso no supera los tres meses, marco temporal que en este supuesto quedó rebasado sobradamente.