Una resolución del Tribunal Económico-Administrativo Regional de Murcia considera que la renta gravable será la diferencia entre las costas recibidas y los costes de abogado y procurador del proceso y una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana ha concluido que los intereses de demora no deben ser considerados ganancia patrimonial.

Ganar un pleito y percibir las costas procesales e intereses de demora (si la deuda discutida en el procedimiento fue pagada y, por tanto, ha de ser devuelta) puede ir acompañado de un aumento de la factura fiscal en el IRPF, si atendemos al criterio de la Administración.

Muchos contribuyentes no son conscientes de ello. Los datos fiscales que la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) pone a su disposición no suelen incluir información sobre estas cuantías aunque se trata de datos que, indudablemente, están a su disposición. A lo sumo, según se ha podido comprobar en las últimas campañas de renta, se suele incluir en los datos fiscales una advertencia a que la AEAT conoce que se han percibido intereses de demora y que estos han de tributar, pero sin mención a las costas procesales, aunque sean pagadas por la propia Administración.

El criterio de Hacienda sobre la tributación en IRPF de estos intereses de demora y costas procesales es conocido y ha sido reiterado en numerosas resoluciones de la Dirección General de Tributos (DGT). Por todas, baste citar la resolución vinculante V0163-18, de 29 de enero de 2018, en la que la DGT analiza a la vez el tratamiento de los intereses de demora y el de las costas procesales percibidos como consecuencia de una sentencia favorable.

Concluye la DGT en esta resolución que tanto unos como otros se deben calificar como ganancia de patrimonio en el IRPF, si bien las costas se integrarán en la base general del impuesto (por no derivar de transmisiones) y los intereses de demora en la base del ahorro.

No demos por hecho, sin embargo, que este criterio no admite discusiones y menos aún tras los recientes pronunciamientos de diversos tribunales.

En lo que se refiere a las costas procesales, el Tribunal Económico-Administrativo Regional de Murcia ha concluido recientemente (en resolución de 11 de enero de 2019) que, como dice la DGT, han de tributar como ganancia patrimonial en el IRPF; pero la renta gravable será la diferencia entre las costas recibidas y los costes (de abogado y procurador) del proceso. Acierta el tribunal cuando, acudiendo a la jurisprudencia del Tribunal Supremo, recuerda que las costas ganadas son solo una indemnización que pretende cubrir los honorarios judiciales y extrajudiciales de abogado y procurador.

Este criterio va en línea con el defendido por el Defensor del Pueblo en su Recomendación de 18 de julio de 2017 (rechazada por la Administración).

Tampoco la tributación de los intereses de demora percibidos al vencer en un proceso es asunto cerrado. En su sentencia de 8 de octubre de 2018, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana concluye obiter dicta que al igual que los intereses de demora pagados no constituyen una minusvalía patrimonial, tampoco los percibidos se han de tratar como ganancia patrimonial.

Para quienes no quieran recibir la temida paralela, quizá se pueda plantear la posibilidad de declarar las rentas y, posteriormente, solicitar devolución, haciendo uso de los mecanismos que ofrece la Ley General Tributaria y sus reglamentos de desarrollo.