La Dirección General de Tributos, en la consulta vinculante V2931-18, de 14 de noviembre, analiza distintas cuestiones relativas a la fiscalidad de los préstamos sin intereses realizados entre familiares y, en particular, si a los mismos les afecta la obligación de retener prevista en el ámbito del impuesto sobre la renta de las personas físicas en relación con los rendimientos del capital mobiliario.

En este caso la consultante financió la adquisición de un local para afectarlo al desarrollo de una actividad profesional con un préstamo gratuito concedido por su hermano en condición de particular y no, por tanto, como empresario o profesional en el ejercicio de su actividad.

En ese contexto, el centro directivo comienza recordando que dicha operación no está sujeta al impuesto sobre el valor añadido, aunque sí lo está, pero exenta, al impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados —en la modalidad de transmisiones patrimoniales onerosas—. Ahora bien, dicha exención no exime de la presentación de la correspondiente autoliquidación, obligación que en el caso analizado cumplió correctamente la consultante.

Sentado lo anterior, la Dirección General, ya en el ámbito del impuesto sobre la renta de las personas físicas, recuerda que la Ley 35/2006 califica como rendimientos del capital mobiliario a los «obtenidos por la cesión a terceros de capitales propios», rentas que, a tenor del Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, habrán de someterse a retención o ingreso a cuenta. Sin embargo, teniendo en cuenta que en este caso se trata de un préstamo gratuito realizado en un ámbito particular, concluye el centro directivo que ha de entenderse que el mismo no genera rendimientos del capital mobiliario y, por tanto, no existirá obligación alguna de retención o ingreso a cuenta por parte de la consultante.