La reforma prevista del Plan General de Contabilidad plantea un relevante cambio en la clasificación de inversiones financieras en instrumentos de patrimonio, con posible impacto fiscal inmediato.

Las normas contables clasifican los activos financieros (AF) en distintas carteras al objeto de aplicar los criterios de valoración. Nos podemos encontrar en 2020 con tres potenciales marcos contables de ámbito general en relación con inversiones en instrumentos de patrimonio (siempre que no se trate de entidades del grupo, multigrupo o asociadas): el Plan General de Contabilidad (PGC) según su redacción actual, el PGC de pequeñas y medianas empresas (PGC PYMES) y la reforma del PGC cuya entrada en vigor está prevista para el 1 de enero de 2020, si bien todavía no se ha aprobado a la fecha de este artículo.

El PGC en vigor desde 2008 ha contado con estas dos carteras:

i) AF mantenidos para negociar (AFMN): restringida a inversiones especulativas o cortoplacistas, donde los cambios de valor razonable se registran directamente en pérdidas y ganancias (con posible impacto fiscal inmediato).

ii) AF disponibles para la venta (AFDV): los cambios de valor razonable se imputan temporalmente en patrimonio neto, donde permanecen hasta su transmisión o deterioro (con impacto fiscal diferido, en su caso, hasta su transmisión). Esta es la cartera por defecto donde se incluye cualquier otra inversión que no se haya clasificado en ninguna de las restantes categorías. No obstante, los AFDV pueden ser también valorados a coste, si su valor razonable no se puede determinar con fiabilidad.

Sin embargo, en el ámbito simplificado del PGC PYMES, los AFDV fueron desde el inicio sustituidos por AF a coste, siendo ésta la cartera por defecto y no permitiendo registrar revalorizaciones del valor razonable sino exclusivamente, en su caso, deterioro.

El 4 de octubre de 2018 se hizo público el proyecto de reforma del PGC para efectuar una adaptación parcial de la nueva norma internacional sobre contabilización de instrumentos financieros. En lo que aquí respecta, elimina los AFDV y plantea una nueva clasificación con importantes diferencias respecto del marco contable anterior:

i) AF a valor razonable con cambios en la cuenta de pérdidas y ganancias: se convierte en la cartera por defecto para instrumentos de patrimonio, englobando tanto AFMN como también aquellas otras inversiones anteriormente clasificadas como AFDV cuyo valor razonable se pueda estimar con fiabilidad.

ii) AF a coste: se incluyen, en lo que aquí respecta, los instrumentos de patrimonio cuando su valor razonable no pueda estimarse con fiabilidad.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, con la entrada en vigor de la reforma (prevista para 2020), cabe esperar que en las empresas que aplican el PGC se produzca una reclasificación de inversiones desde la cartera de AFDV a la cartera de AF a valor razonable con cambios en la cuenta de pérdidas y ganancias, por su nueva vis atractiva, salvo en aquellos casos de inversiones en las que no pueda determinarse su valor razonable con fiabilidad, en cuyo caso deberían permanecer registradas a coste.

En cuanto a la primera aplicación de la reforma contable, la disposición transitoria prevé dos opciones: (i) aplicar los nuevos criterios de forma retroactiva, donde cualquier diferencia de valoración se reconocería en reservas; o (ii) hacerlo de forma prospectiva, caso en el que se especifica que los ajustes por cambios de valor acumulados en el patrimonio neto de AFDV se reclasifiquen directamente a reservas. A este respecto, a efectos tributarios cabe destacar que el artículo 17.1 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades fue reformado en 2018 para que la imputación a reservas de las variaciones de valor originadas por aplicación del criterio del valor razonable tenga efecto fiscal (sin perjuicio de la aplicación, en caso de cumplirse los requisitos, del artículo 21 de la citada ley y de las especialidades en cuanto a pérdidas con inversiones en entidades no residentes). Por tanto, la primera aplicación de la reforma podría tener un impacto fiscal inmediato en la base imponible del impuesto, a falta de conocer si se aprueba un régimen transitorio.

No obstante, la reforma no prevé modificar el PGC PYMES, donde la cartera por defectopermanecería siendo la que mantiene las inversiones a coste. Por tanto, con el PGC PYMES sólo las variaciones del valor razonable de inversiones especulativas o cortoplacistas tendrían impacto inmediato en la cuenta de resultados y en la base imponible del impuesto, como en la actualidad. Cabe recordar que la aplicación del PGC PYMES es opcional, si bien la opción vincula durante tres ejercicios, como mínimo, salvo que se incumplan los umbrales para su aplicación.

Con todo, habrá que esperar para concluir sobre los impactos contables y tributarios de la desaparición de los AFDV a la aprobación definitiva de la reforma contable y a la eventual aprobación de algún régimen fiscal transitorio. En general, el próximo pago fraccionado de abril 2020 podría ser el momento para analizar la primera aplicación de la reforma, en el caso de haberse aprobado.