Se acaba así con la inseguridad jurídica generada por la declaración de nulidad del anterior planeamiento general de 2011, acordado por sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, de 28 de febrero de 2013 (confirmada por el Tribunal Supremo el 21 de abril de 2015), que había agravado la situación ya generada por la nulidad del plan de 2005 (con texto refundido de 2007).

En el BOPA del pasado 14 de febrero se publicaba la revisión del Plan General de Ordenación que fue aprobada por el Pleno del Ayuntamiento de Gijón el 30 de enero.

La declaración de nulidad de los anteriores planes había motivado la reviviscencia del plan de 1999 (texto refundido de 2002), un documento que, dada la transformación de la ciudad en estas dos décadas, se considera agotado.

El nuevo plan va más allá de una mera actualización del modelo de 1999, pero no llega al crecimiento previsto en el año 2011, de forma que estima la necesidad de nueva vivienda en el núcleo urbano, y por lo tanto su capacidad, en unas 15.300 viviendas, frente a la opción más expansiva del plan declarado nulo (que preveía unas 22.000 nuevas viviendas).

El modelo de crecimiento por el que opta el plan, según se indica en la memoria, es el de compactación de la ciudad ya existente, buscando situar los suelos a transformar, para satisfacer las necesidades de vivienda, en el interior de la malla o en los terrenos anexos, de forma que se crezca, en su caso, desde dentro hacia el exterior, evitando los desarrollos urbanos discontinuos.

Este modelo viene justificado, según se señala, en la medida en que una ciudad compacta es más sostenible, al requerir menores gastos de urbanización y resultar más económico, por toda la vida de la edificación, el suministro de los servicios esenciales, consumiendo, además, menos recursos de suelo.

En lo concreto, el nuevo planeamiento, aunque reduce los suelos urbanizables, trata de evitar incidir en situaciones ya consolidadas y pretende realizar un planteamiento del crecimiento del municipio económica y medioambientalmente más sostenible.

Se incorpora la figura de la ordenación tolerada, para evitar las consecuencia radicales de la situación de fuera de ordenación y permitir la reforma y consolidación de edificios que, aunque contravengan la ordenación actual, pueden agotar, sin detrimento de la misma, su vida útil, facilitando una transición más amable y la mejora de las condiciones de habitabilidad, algo especialmente razonable cuando estamos ante una población con un porcentaje elevado de personas de edad avanzada.

En cuanto a la política económica y el suelo industrial, el plan apuesta por tres ejes de desarrollo: el portuario, con la plena integración de la ZALIA, el científico-tecnológico, con la ampliación del parque de Viesques-Cabueñes, y la explotación de la zona del Natahoyo, como centro de servicios, desplazando el centro funcional hacia el oeste del municipio, en el entorno de la futura estación intermodal.

Para el área rural, el plan trata de evitar un desarrollo residencial disperso por la zona rural y, al tiempo, de potenciar la actividad basada en modelos de agricultura ecológica, para lo que descansa en el parque agro-tecnológico de La Camocha, como elemento dinamizador en este punto.

Mención aparte merece la política de movilidad que establece el plan, con importantes infraestructuras, como el eje El Montico-Zalia-El Musel, la propuesta de refuerzo de las vías de penetración urbana, la creación de una red de aparcamientos disuasorios y una serie de intervenciones concretas, como la mejora de los accesos a Nuevo Roces. El plan también contiene propuestas para el desarrollo de las sendas peatonales y ciclistas, con soluciones concretas para superar los obstáculos derivados de las rondas y tramos urbanos de autovías.

En definitiva, estamos ante un plan con objetivos continuistas, con el que esperemos que Gijón recupere la senda de la seguridad jurídica y pueda encarar un desarrollo sostenible, que le ayude a aprovechar las oportunidades que ya representan realidades como su gran puerto o su parque científico-tecnológico.