Los trabajadores que soliciten una reducción de jornada por guarda legal tienen derecho a modificar su régimen horario, concretamente, a cambiar su turno de trabajo, salvo que ello resulte excesivamente gravoso para la organización de la empresa.

Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía/Sevilla de fecha 1 de febrero de 2018 [JUR 2018\36984

La jornada ordinaria de la actora era de 36 horas semanales, distribuidas de lunes a sábado, en turnos rotativos de mañana y tarde.

La trabajadora remitió escrito a su empresa solicitando acogerse a la reducción de jornada por cuidado de hijo menor de 12 años, interesando una jornada de 5 horas –de lunes a sábado– en turno fijo de mañana de 10:00 a 15:00 horas. 

La empresa respondió a la trabajadora en el sentido de aceptar la reducción de jornada, pero no así la concreción horaria propuesta.

El Tribunal recuerda que el derecho a la reducción de la jornada de trabajo por cuidado de un hijo menor, y el derecho a la correlativa concreción horaria derivada del mismo, son derechos regulados en los artículos 37.5 y 6 ET, 34.8 ET en relación con el art. 14 y 10 CE.

Una interpretación literal del art. 37.6 ET llevaría a negar la pretensión de la actora de ejercitar este derecho a la adaptación de jornada por razones de eficiencia productiva, que serían las que siempre prevalecerían de no realizarse una ponderación de las circunstancias.

Sin embargo, según la doctrina constitucional, cualquier derecho de conciliación legalmente reconocido a los trabajadores por la ley o el convenio, que sea rechazado por el empleador, requiere de inmediato el análisis del juez desde la vertiente constitucional, ponderando de manera concreta y cuidada si tal negativa está revelando un obstáculo injustificado y desproporcionado a la efectividad del mismo.

De esta forma, el Tribunal entiende que la trabajadora tiene derecho a modificar el turno de trabajo para hacerlo más compatible con sus responsabilidades familiares, y debiéndosele reconocer el derecho solicitado, pues opta por una interpretación teleológica y finalista del precepto en aras a conseguir una real y efectiva conciliación de las responsabilidades laborales y familiares.

Sentado lo anterior, y establecido el derecho a la elección de turno, debe admitirse el derecho de la trabajadora a la concreción horaria, pues este derecho sólo en supuestos excepcionales de abuso de derecho, mala fe o manifiesto quebranto para la empresa, ha de decaer. 

Teniendo en cuenta estas premisas, el Tribunal llega a la conclusión de que la trabajadora tiene reconocido el derecho a una modificación de su régimen horario, como concreta manifestación de su derecho a la conciliación de la vida familiar y laboral, con la única excepción de que ello resulte excesivamente gravoso para la organización de la empresa. 

De esta afirmación no cabe obtener como conclusión que los trabajadores tengan ahora reconocido un derecho a la modificación unilateral de su jornada de trabajo, sino que lo que se reconoce es un derecho a proponer, a falta de normativa convencional, la adaptación de su horario de trabajo, como concreta manifestación de su derecho a la conciliación de la vida familiar y laboral. 

Por tanto, al empleador le incumbe acreditar las razones de tipo organizativo por las cuales se opone a la propuesta del titular de este derecho, realizando en su caso, alternativas a esta propuesta.

En el caso concreto analizado, la empresa no alega razones organizativas reales para oponerse al cambio de turno pretendido, desconociéndose cuál es el perjuicio real que se ocasiona a la empresa si se le asigna a la trabajadora el turno de mañana. Y, por el otro lado, sí que se acreditan las circunstancias de la trabajadora, la cual tiene un niño de muy corta edad y fijada la residencia en una localidad distinta al centro de trabajo, siendo el turno de mañana el que mejor le permite conciliar los horarios de trabajo con los horarios de una guardería para el cuidado del menor.

Por tanto, la negativa por la empresa a reconocer a la trabajadora el derecho pretendido supone una discriminación indirecta por razón de sexo.