El despido disciplinario de quien acosó sexualmente a una compañera de trabajo, se produjo tras la tramitación de un expediente disciplinario, que concluyó considerando que la acción era constitutiva de una infracción laboral muy grave susceptible de despido disciplinario.

Sentencia núm. 1111/2016 del Tribunal Supremo de fecha 22 de diciembre de 2016 (JUR2017\21983)

El Tribunal Supremo desestima el recurso de casación interpuesto por el trabajador, confi rmando así la procedencia de su despido disciplinario por acoso sexual a una compañera de trabajo.

La relación de hechos probados muestra que el trabajador despedido, en presencia de otros cuatro trabajadores, le bajó los pantalones a una compañera de trabajo al tiempo que le hacía comentarios obscenos del tipo: “lo fácil que se lo pones a tu novio”. La trabajadora esperó al fi nal de su turno para explicarle al jefe de unidad lo sucedido, quien, habiendo escuchado previamente al actor, decidió fi nalmente la incoación de un expediente disciplinario previo, conforme disponía el convenio colectivo aplicable.

Aunque, antes del inicio formal del expediente contradictorio, el trabajador había alegado que solo se había tratado de una broma y que se había disculpado con su compañera tan pronto como supo que le había dolido su acción, durante la tramitación del expediente disciplinario optó por acogerse a su derecho a no declarar en dos ocasiones, aunque sí solicitó la práctica de prueba.

Concluido el expediente, la conducta se califi có como infracción muy grave, acordando la empresa el despido disciplinario. El juzgado de lo social que conoció del procedimiento, desestimó la demanda del trabajador y declaró la procedencia del despido. No obstante, el trabajador recurrió en suplicación el fallo, aunque la sentencia fue confi rmada y la procedencia del despido ratifi cada. Finalmente, el trabajador acudió al Tribunal Supremo instando la revocación de la sentencia por resultar contradictoria con otra resolución.

El Tribunal Supremo concluyó que no existía contradicción entre ambas sentencias, en tanto que no se produce la requerida identidad respecto del hecho controvertido, la prescripción o no de la sanción a la vista de la incoación de expediente contradictorio.

Así, lo determinante para el Tribunal para concluir que no existe identidad de hechos, es el modo en que las respectivas empresas acceden al conocimiento pleno de los hechos, fecha a partir de la cual comienza a computar el plazo de prescripción larga de la conducta. Por un lado, en la sentencia recurrida, el jefe directo del trabajador despedido realiza unas averiguaciones previas al inicio formal del expediente contradictorio. Solo cuando el órgano competente recibe la información necesaria para adoptar la decisión sancionadora, es cuando comienza a contar el plazo de prescripción. Por otro lado, en la sentencia de contraste, la empresa realiza un informe previo al inicio del expediente contradictorio, informe en el que ya constan incumplimientos concretos atribuidos a la trabajadora despedida. La diferencia entre ambos supuestos es que en la sentencia recurrida, el informe del superior directo no tiene la consideración de “acto preliminar” al expediente contradictorio, mientras que en la sentencia de contraste, el informe sí tiene tal consideración, dando lugar al comienzo del plazo de prescripción.

En defi nitiva, el Tribunal Supremo desestima el recurso de casación interpuesto por el trabajador por no apreciar contradicción de sentencias en los términos que exige el artículo 219.1 LRJS.