Desde el año 2004 Panamá ha endurecido sus normas en materia de salud relacionadas al control del consumo de tabaco tras la ratificación del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS), siendo de los pocos países con reconocimiento favorable por impulsar leyes que prohíben la publicidad, promoción y patrocinio del tabaco. Ahora, desde el pasado 9 de marzo similares restricciones aplican para las pipas de agua, también llamadas narguile, hookah, shisha, cachima o cualquier otra denominación que se le atribuya en el futuro.

A través de la Resolución 554 de 8 de marzo de 2018 el Estado panameño busca promover un ambiente más sano y libre de contaminación, por lo que atendiendo diferentes estudios e informes publicados por la OMS que indican que el humo de las pipas de agua es tóxico y su consumo crea adicción, se determinó imponer nuevas reglas de importación para las pipas de agua como un producto de tabaco.

Además, las pipas deberán incluir una advertencia sanitaria siguiendo los parámetros indicados en la nueva normativa y se aplica también a estos productos la Ley 13 de 2008 que prohíbe su consumo en lugares cerrados de acceso público tales como cafés, restaurantes y bares, áreas comunes de edificios privados y públicos, entre otros.

La norma establece sanciones para la violación a esta prohibición.