Muchos se preguntan: ¿Cuál es el secreto de algunos negocios que abren sucursales constantemente y en cada nuevo mall los vemos presente? Su calidad y servicio al cliente, lejos de disminuir, aumenta; su imagen y servicio son una copia exacta de otro. Entonces proliferan las preguntas (tan buen negocio es que el dueño abre y abre sucursales): ¿Cómo hará el dueño para estar presente en todas ellas máxime cuando en un nuevo negocio que abre siempre es importante la presencia de su dueño?

La respuesta es muy sencilla: en la mayoría de los casos, esos negocios son una franquicia y los mismos se encuentran interconectados a un tronco común denominado franquiciante o corporativo, siendo ellos parte de su red de franquicias. Y es que ese es el secreto que gira en torno a esa rápida, pero muy calculada, y consecuente expansión comercial, ya que parte de los elementos diferenciadores entre una cadena de negocios o sucursales o representantes de marcas es el formar parte de una red de franquicias.

Por experiencia y formación en el campo de las franquicias -he sido testigo de cómo aquellas pequeñas empresas llamadas comúnmente Pymes (Pequeñas y Medianas Empresas) han crecido de una manera hasta algún tiempo atrás inimaginable para sus fundadores-, lo “sexi” de la franquicia, como metafóricamente lo llamamos, es justamente eso, crecer y crecer de la mano de extraños para el negocio pero que se convierten, al creer en un concepto y una marca particular, en inversionistas de parte de esa red de franquicias, quienes con sus aportes de capital fresco hacen crecer una marca , apoyados y regidos por un Corporativo debidamente estructurado.

Metafóricamente se le llama zona de la muerte al tiempo que debe transcurrir entre la apertura de un nuevo negocio hasta que alcanza el suficiente grado de temprana madurez para poder determinar si el mismo es rentable o no. En una red de Franquicias es prácticamente nulo, pues, pese a tratarse de un negocio nuevo en la localidad o complejo comercial que se abre, consiste en un negocio ya probado como tal y con un know how suficientemente maduro para garantizar su éxito en muy poco tiempo. Y es que las estadísticas no me dejan especular al respecto: de cada 10 negocios que se abren y no son franquicias, en menos de dos años cierran 8; antagónicamente, de 10 franquicias que se abren cierran 2 en el mismo periodo de tiempo. Esos cierres estadísticamente no se deben a que sean negocios poco rentables, sino que normalmente suceden por la mala operación y desatención de sus franquiciatarios.

Y son tan coherentes mis apreciaciones en este artículo con la realidad del país que, extrayendo la última encuesta de la Cámara de Comercio de Costa Rica, acerca del crecimiento de las franquicias en el país, podemos ver como del año 2013 al año 2017 las franquicias nacionales han crecido más de un 70%. En el año 2013, pasaron de existir 44 franquicias con sello “made in Costa Rica” a 83 Franquicias en el 2017.

Además, tenemos también la migración de franquicias extranjeras al país. En este apartado, los números son muy alentadores: de 189 franquicias extranjeras en el año 2013, a 266 franquicias foráneas en el 2017. Convirtiéndose así la franquicia en el mayor y más exitoso modelo de crecimiento comercial en el país. Nada novedoso ni de que asombrarse si lo comparamos con economías como la mexicana, argentina, brasileña, colombiana o estadounidense. Solo por citar un ejemplo, el caso de Estados Unidos, donde la Franquicia ha sido desde muchas décadas atrás el motor impulsor de economías a escala, operando como una de las mayores fuentes de empleo y expansión comercial, y convirtiéndose en el principal aporte sobre el producto interno bruto de esas vastas economías.

Es por ello que cada vez soy más partícipe de la creación de una nueva franquicia en el país, de su estructuración y expansión. Porque las franquicias son el mayor y más exitoso modelo de crecimiento comercial.