Los datos de Eurostat muestran una tendencia al alza en los años de desempeño profesional en un momento en el que resulta esencial para poder hacer frente al sistema de prestaciones sociales.

En pleno debate sobre la creación de figuras que permitan mantener el trabajo en edades posteriores a la edad de jubilación para intentar asegurar la viabilidad del sistema prestacional , la Unión Europea (vía Eurostat, su agencia oficial de estadísticas) ha hecho públicos los últimos datos relativos a la duración de la vida profesional.

El estudio, que centra el número de años de andadura profesional, para 2017 (y teniendo en cuenta una persona que tenga 15 años de edad en dicho año), en una media de 35,9 años, invita a la reflexión si se repara en el hecho de que, desde el comienzo de siglo, se ha incrementado la media en 3 años (en España, el ascenso ha sido más acusado, superando los 4 años). Conviene referir, que, desde 2016, el incremento se ha cifrado en 0,3 años, lo que revela la tendencia de ascenso sostenido y paulatino de esta magnitud.

Por países, el que presenta un guarismo más abultado es Suecia, donde el número de años trabajando se dispara hasta los 41,7, mientras que Italia, con 31,6, es el que ofrece el registro más bajo. El norte de Europa es, ciertamente, quien lidera esa senda, pues a Suecia le siguen Holanda (40,1 años) y Noruega (39,8 años). La peor suerte corresponde, junto a Italia, a dos países mediterráneos, Croacia (32,5 años) y Grecia (32,7 años).

España, por su parte, se sitúa tan solo un año por debajo de la media, con 35,1 años de vida profesional, con un resultado prácticamente a la par de Francia, 35,2 años, y 3,4 años por debajo de Alemania.

De nuevo, la situación presenta diferencias en materia de sexo. De este modo, los hombres se colocan en 38 años de edad, de media, en la Unión Europea, mientras que las mujeres cifran el número de años de desempeño profesional en 33 (de hecho, solo existen dos países, Lituania y Letonia, en los que las mujeres presentan un mayor número de años de carrera profesional).

En nuestro país, las cifras revelan una fractura de cinco años en favor de los hombres (37 años de trabajo por 32 para las mujeres). El peor de los supuestos para las mujeres, en nuestro entorno europeo comparado, es el de Italia, donde el número de años de trayectoria profesional depara el peor registro, con 26,8 años, alejadísimo del líder, Suecia, donde las mujeres alcanzan un total de 40,7 años.

Con todo, es cierto que la brecha ha ido disminuyendo, progresivamente, en los últimos 17 años. En el año 2000, el hueco era mucho más abultado, hallándose en 7,2 años.

De este modo, y en caso de que la estimación efectuada por la Unión Europea en este estudio (que utiliza datos de actividad de la Encuesta de Población Activa y de las tablas de esperanza de vida de las estadísticas demográficas) se cumpliera, los jóvenes que, en la actualidad, están iniciando su formación académica preuniversitaria en nuestro país, encuentran un horizonte de unas tres décadas y media de trabajo en nuestro país.

¿Serán suficientes para asegurar el nivel de cobertura prestacional de nuestro sistema de Seguridad Social? Lo cierto es que la situación nos permite alcanzar la conclusión de que, de mantenerse esta tendencia, el número de años de desempeño profesional será mayor en el futuro y que ello, además, resultará necesario si se quiere intentar mantener un nivel prestacional público como el actualmente existente.