El pasado 22 de mayo se aprobó en segundo debate, el proyecto de ley número 20.863 denominado “Reforma para incentivar los modelos de capital semilla y capital de riesgo para emprendimientos”, el cual se presenta como una nueva alternativa para la promoción de nuevos emprendimientos, a través del financiamiento de capital semilla y capital de riesgo.

Dentro de las reformas de dicho proyecto se encuentra la modificación a la parte final del artículo 85 de la Ley Reguladora del Mercado de Valores, que regula un tipo de fondo de inversión denominado de capital de riesgo. Este tipo de fondos tienen la facultad de que pueden colocar su capital en productos especiales, sea por el nivel de riesgo que representan o por no ser valores de oferta pública. La redacción actual permite la creación y funcionamiento de dichos fondos, los cuales podrán invertir sus recursos en valores que no son de oferta pública, siempre que lo hagan dentro de los límites y condiciones que establezca la Superintendencia General de Valores en la vía reglamentaria.

El propósito de este tipo de fondos es el captar dinero del público, particularmente de inversionistas profesionales e institucionales, para canalizarlo a la inversión en valores de oferta privada. De esta manera, empresas emergentes contarían con los recursos necesarios para llevar a cabo sus proyectos. Con la reforma al artículo 85 se pretende fortalecer esta norma, estableciendo la obligación del Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif), órgano encargado de aprobar los reglamentos aplicados al sistema financiero costarricense, de aprobar vía reglamento las normas que se ajusten a la naturaleza especial de este tipo de fondos para poder cumplir con su propósito.

Sin duda, este tipo de iniciativas cuyo propósito es fomentar la creación de nuevos emprendimientos a través de diferentes alternativas de financiamiento, contribuyen a que se genere un mayor dinamismo y crecimiento de la economía, lo que a su vez, contribuye la reactivación económica del país.