El secreto empresarial puede definirse como “cualquier información no divulgada que una persona individual o jurídica posea, que puede usarse en alguna actividad productiva, industrial, comercial o de servicios, y que sea susceptible de transmitirse a un tercero”, según lo preceptuado en el Artículo 4 de la Ley de Propiedad Industrial, Decreto 57-2000 del Congreso de la República de Guatemala. Entre la información que puede ser considerada como secreto empresarial, se pueden indicar los siguientes ejemplos: listas de clientes, procesos de fabricación que no sean patentables, fórmulas, manuales, estrategias industriales, entre otras.

Los secretos empresariales tienen la ventaja de no estar sujetos al trámite de registro y su protección es por tiempo indefinido, siempre que el secreto no sea divulgado, por lo que no están sujetos a plazos, caso contrario al de las patentes y las marcas. Según lo dispuesto en el artículo 39 del Acuerdo sobre los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio, conocido como Acuerdo sobre los ADPIC, los requisitos para que la información confidencial sea protegida son que:

a) Sea secreta, en el sentido de que no sea como cuerpo o en la configuración y reunión precisas de sus componentes, generalmente conocida, ni fácilmente accesible para personas introducidas en los círculos en que normalmente se utiliza el tipo de información en cuestión.

b) Tenga un valor comercial por ser secreta.

c) Haya sido objeto de medidas razonables en las circunstancias para mantenerla secreta, tomadas por la persona que legítimamente la controla.

Es relevante indicar que los anteriores requisitos están incluidos en el artículo 174 de la Ley de Propiedad Industrial, como condiciones para que la información tenga calidad de secreto empresarial.

De los requisitos antes indicados el más importante que se debe cumplir, es el que consiste en que la información sea objeto de medidas razonables de protección, lo cual se cumple principalmente por medio de los convenios de confidencialidad, lo cual quedó claramente evidenciado recientemente en un caso relacionado con la supuesta divulgación no autorizada de un secreto empresarial, en la que nuestra firma asistió al demandado y el Juzgado Séptimo de Primera Instancia del Ramo Civil del Departamento de Guatemala resolvió que: ”la información que la parte actora consideró como secreto empresarial, no fue objeto de medidas razonables o idóneas para conservar dicha información confidencial, es decir, que no existió voluntad de la parte actora al no suscribir con la parte demandada algún convenio de confidencialidad u otro similar, para mantener aquella información como secreta e inaccesible…” y en consecuencia de lo considerado, la demanda fue declarada sin lugar. Por lo anteriormente indicado, recomendamos a las empresas revisar si su información considerada como secreto empresarial, está siendo objeto de medidas razonables de protección.