Existen numerosos análisis que vinculan la práctica habitual de ejercicio físico con una mayor productividad en el trabajo. Hacer ejercicio mejora la salud en general, por lo que lógicamente permite a nuestro organismo estar en mejores condiciones para desempeñar las funciones de nuestro puesto de trabajo. Así lo han determinado numerosos estudios, entre los que podemos destacar el denominado Efecto del ejercicio físico en la productividad laboral y el bienestar realizado por la Universidad de las Islas Baleares y la Universidad Autónoma de Barcelona.

El ejercicio regular previene males como el sedentarismo o el estrés laboral, aumenta la productividad, reduce el absentismo y mejora el ánimo de los trabajadores, por lo que las ventajas de facilitar el deporte en el entorno de trabajo son innegables.

En este sentido, cada vez son más las empresas que han decidido facilitar o promover el deporte entre sus trabajadores, a través de distintas formas. Por ejemplo, algunas empresas han optado por subvencionar el coste del gimnasio o disponer de un espacio en sus instalaciones destinado a la práctica del ejercicio, y otras por organizar clases colectivas de yoga o pilates y algunas, incluso, cuentan con equipos de fútbol o baloncesto. Otra opción es instalar vestuarios en las oficinas para permitir a los trabajadores practicar ejercicio durante los descansos de la jornada laboral. De esta manera muchos empleados pueden aprovechar la hora de la comida para salir a practicar running.

En Suecia, algunas empresas han ido un paso más allá y han optado por incluir el ejercicio físico como una obligación establecida en el contrato de trabajo. Los trabajadores de las empresas Kalmar Vatten y Björn Borg deben realizar obligatoriamente una hora de entrenamiento semanal en un centro deportivo cercano a sus oficinas. Estas empresas han tomado esta decisión porque consideran que la hora de entrenamiento es un elemento indispensable para aumentar la productividad y la rentabilidad y también, como elemento añadido, la integración del trabajador en la cultura de la empresa. No cabe duda de que pueden surgir enormes ventajas de combinar ejercicio físico y trabajo, pero es más que discutible que jurídicamente las empresas en España puedan exigir a sus trabajadores la práctica de algún deporte, por lo que, hoy por hoy, la mejor opción es la promoción y la concienciación en el ámbito de la salud. Con seguridad, redundará en beneficios para los trabajadores y para las empresas.