La empresa, con ocasión de la elaboración del calendario anual, deja de considerar una parte del “descanso para el bocadillo” como tiempo de trabajo efectivo, lo que implica el incremento de los días de trabajo para redistribuir la jornada máxima anual. No obstante, se considera que ello no implica una modificación sustancial de las condiciones de trabajo ya que dicha consideración partía de una mera tolerancia empresarial.

Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 13 de julio de 2017 [JUR\2017\203372]

La sentencia del Tribunal Supremo analiza un conflicto colectivo suscitado tras haberse intentado negociar por la empresa y los representantes de los trabajadores el calendario laboral para el año 2014.

La diferencia entre la propuesta de calendario de la empresa y la de los trabajadores radicaba en la consideración como tiempo de trabajo efectivo de los 15 minutos para el bocadillo en jornada continuada superior a 6 horas: (i) por parte de la empresa, no se consideraban como tiempo de trabajo efectivo dichos 15 minutos, y (ii) por parte de la representación de los trabajadores, se consideraban como trabajo efectivo 7,5 minutos, tal como se venía haciendo hasta la fecha según la recomendación prevista en el Convenio Colectivo. Al no haber sido posible firmar un calendario laboral de común acuerdo, la empresa manifestó que aplicaría su propuesta de calendario laboral para 2014, lo que suponía un aumento de los días de trabajo.

Si bien la demanda es desestimada en instancia, el Tribunal Superior de Justicia acogió parcialmente el recurso de suplicación. Así, aunque declaró que no constituía condición más beneficiosa la consideración como tiempo de trabajo efectivo parte del descanso para el bocadillo, pues dicha consideración derivaba de una tolerancia empresarial, concluyó que existía una modificación sustancial de condiciones de trabajo por el aumento de los días de trabajo anuales que tal consideración acarreaba. 

Por su parte, el Tribunal Supremo concluye que para cumplir con la jornada máxima de trabajo, la empresa necesariamente debía adaptar la distribución de la jornada anual, sin que la mera adaptación de la jornada suponga una modificación sustancial de las condiciones de trabajo, lo cual entra dentro del poder de dirección del empresario, máxime cuando la consideración de parte del tiempo de descanso para el bocadillo como tiempo de trabajo efectivo no había sido considerada una condición más beneficiosa.

Con todo, la sentencia concluye que el empresario no ha procedido a una modificación sustancial de las condiciones de trabajo, sino que únicamente ha cesado en su “tolerancia” de considerar esos 7,5 minutos del descanso de bocadillo como tiempo efectivo de trabajo.