El pasado 27 de octubre el Tribunal Supremo confirmó la condena a 1 año y 6 meses de prisión y a 10 años de inhabilitación absoluta impuesta por la Audiencia Nacional a un usuario de Twitter que, entre diciembre de 2014 y enero de 2015, publicó un video con diferentes imágenes sobre ETA y retuiteó fotos y mensajes relacionados con acciones armadas llevadas a cabo por ETA y en los que se alababa a terroristas fallecidos vinculados con esta organización, concluyendo que tales hechos resultan constitutivos de un delito de enaltecimiento del terrorismo previsto en el artículo 578 del Código Penal.

El Alto Tribunal es contundente al afirmar que para que concurran los requisitos que exige el tipo penal no es necesario que el autor aparezca o grabe los vídeos o imágenes, sino únicamente que dé publicidad a un contenido que “enaltezca la trayectoria personal y los méritos de alguien cuya fama procede de actos terroristas o bien lo presente como un prohombre, modelo a imitar o dechado de virtudes”.

En concreto, la sentencia desestima los motivos de casación alegados por el condenado, fundamentando su decisión en las siguientes consideraciones:

  1. Para apreciar la comisión del delito, basta que el usuario dé publicidad o expanda el mensaje a terceros (por ejemplo, mediante retweets), aunque éste no sea suyo o no lo asuma como propio.
  2. No es necesario que el usuario sea quién aparezca en el vídeo o tome la imagen, puesto que lo relevante es que sea éste quien los recoge y los lanza a la red pública permitiendo que terceras personas se percaten de que se “están enalteciendo la trayectoria personal y los “méritos” de alguien cuya fama procede de los actos terroristas ejecutados”.
  3. La publicidad que requiere el tipo penal está asegurada en tanto el condenado realizó las publicaciones en abierto, en una red (Twitter) con alcance público y en el que el usuario contaba con 121 seguidores que, a su vez, podían difundir el video y las imágenes a terceros, y así sucesivamente.

Además, el Tribunal se reafirma en la postura adoptada ya en anteriores resoluciones respecto a los límites de la libertad de expresión, recordando que la libertad de expresión no es un derecho fundamental absoluto, sino que podrá verse limitado en determinadas ocasiones y que, sin duda alguna, deberá limitarse siempre que mediante su ejercicio se pretenda amparar la apología del terrorismo y la incitación, directa o indirecta, a actos terroristas.