El 10 de diciembre de 2013 el Tribunal Supremo francés ha dictaminado que los perfumes (las fragancias) no pueden ser protegidos por derechos de autor.

Conforme a la interpretación del Tribunal los derechos de autor otorgan protección a las creaciones tangibles, a las creaciones del espíritu sí, pero que se hayan materializado en una forma, debiendo dicha forma ser tal que permita su identificación con la suficiente precisión como para permitir su comunicación. 
Así las cosas el Tribunal galo ha considerado en este caso que un perfume no presenta tales características lo que excluye su protección por derechos de autor.