1. La Sentencia del Tribunal Supremo de 25 de junio de 2013 deja bien establecido que los derechos de explotación audiovisual de un partido de fútbol, comúnmente conocidos de manera abreviada como “derechos audiovisuales”, no son derechos de propiedad intelectual. Los hechos eran los siguientes. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) había cedido los derechos de explotación audiovisual de determinadas competiciones de fútbol organizadas por ella a la mercantil Grupo Santa Mónica Sport, S.A. (GSM). Una de las competiciones comprendidas dentro del ámbito de ese contrato era la Final de la Copa de SM El Rey de la temporada 2008/2009, que se celebró en el estadio Mestalla de Valencia y enfrentó al Fútbol Club Barcelona contra el Athletic Club de Bilbao. Al amparo de los derechos adquiridos en virtud de su contrato con la RFEF, GSM cedió a Radio Televisión Española, a cambio de precio, la explotación de ese espectáculo deportivo mediante su emisión en televisión. Dicha emisora produjo la señal del partido y lo emitió por la pequeña pantalla, autorizando a determinadas televisiones autonómicas (entre ellas, la vasca ETB) para que emitiera el partido en el respectivo territorio autonómico con comentarios en la lengua cooficial propia. La entidad Bilbao Bizkaia Kutxa (BBK) instaló unas pantallas de televisión en el estadio del Athletic Club de Bilbao, donde los aficionados pudieron seguir el partido a través de la emisión de la ETB.  

En virtud de tales hechos, GSM interpuso demanda contra la BBK alegando la violación de sus derechos de propiedad intelectual y, subsidiariamente, la realización de actos de competencia desleal. La demanda fue rechazada en primera instancia, si bien en apelación la Audiencia Provincial de Vizcaya apreció la infracción de los derechos de propiedad intelectual de la actora. El recurso de casación de la BBK es acogido por el Tribunal Supremo en su antes citada Sentencia de 25 de junio de 2013, con casación del fallo de apelación y ratificación de la sentencia desestimatoria de primera instancia.  

  1. El Alto Tribunal aclara que cuando se firmó el contrato entre la RFEF y GSM no se había producido ningún hecho generador de lo que se ha venido en llamar derechos “afines” a la propiedad intelectual. Tampoco se transmitieron en virtud de ese contrato lo que pudiera considerarse “derechos de exclusiva atípicos” que atribuyeran a GSM un “ius prohibendi” (derecho a prohibir) como el que otorgan la propiedad intelectual, las patentes, las marcas o el diseño industrial. Los derechos de exclusiva, aclara el TS, solo pueden ser “típicos, en el sentido de que han de nacer de una expresa previsión legal que les otorgue tal alcance. Para el Alto Tribunal, lo que otorgaba a GSM el contrato firmado con la RFEF era unas facultades jurídicas que permitían a GSM realizar determinadas actividades -precisadas de la autorización de la RFEF- que podían dar lugar al nacimiento de tales derechos de propiedad intelectual, pues le permitían producir la grabación de determinados partidos de fútbol. Por tanto, que la RFEF, mediante el contrato controvertido, hubiera cedido a GSM “en exclusiva” determinados derechos no significa que dicho contrato fuera origen de “derechos en exclusiva”, en el sentido jurídico del término, que otorgaran a GSM un “ius prohibendi” en relación a las imágenes y sonido de determinados partidos de fútbol.

Para el TS, es la producción de la grabación audiovisual lo que genera tales derechos de propiedad intelectual y determina su titularidad, y no el hecho de haber concertado un contrato de cesión exclusiva con la RFEF como el que es objeto del litigio. GSM tenía el derecho de realizar la producción audiovisual del partido, pero lo cedió a Televisión Española, que fue quien materialmente realizó dicha producción y, por consiguiente, quien adquirió la condición de productor de la grabación audiovisual en los términos del artículo 120.2 de la Ley de Propiedad Intelectual. El TS concluye: “Por tanto, los derechos que GSM podía tener respecto del partido de fútbol (en lo que aquí interesa, producir la grabación audiovisual de dicho evento y disfrutar los derechos derivados de convertirse en productor de dicha grabación audiovisual) se agotaron cuando los cedió mediante precio a TVE, que produjo la grabación, pues no consta que GSM se reservara facultad de iniciativa ni mantuviera responsabilidad alguna respecto de la grabación audiovisual. No se ha alegado tampoco que GSM acordara con TVE que esta le transmitiera los derechos que como productor de la grabación audiovisual le correspondían. Como se ha dicho, ni siquiera se ha aportado el contrato celebrado entre ambas [entre GSM y TVE]”. En virtud de este razonamiento, el TS estima el recurso de casación interpuesto por la BBK y rechaza la demanda de GSM.