Los síntomas del Ictus Isquémico comenzaron a manifestarse antes de que la trabajadora, médica de profesión, acudiera al trabajo, por lo que el Tribunal Supremo considera que la incapacidad temporal sufrida por la trabajadora se debió a enfermedad común.

Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 4 de abril de 2018 [JUR\2018\125874]

La sentencia comentada analiza si debe calificarse como contingencia profesional o común el ictus isquémico sufrido por la trabajadora sobre la base de los siguientes hechos probados: 1) La actora prestaba servicios como médico en un centro de salud. 2) Al intentar levantarse de la cama notó pérdida de fuerzas en las piernas, cayéndose. 3) También notó dificultad para hablar, torciéndosele la cara para la derecha. 4) Incorporada al centro de trabajo, tuvo que volver a su casa para descansar. 5) Al encontrarse mucho peor llamó al 061 y fue trasladada a un centro hospitalario donde se le diagnosticó una embolia cerebral con infarto cerebral.

En un primer momento procesal, el Juzgado de lo Social desestimó la demanda de la trabajadora, que solicitaba que se declarase como derivado de accidente de trabajo el proceso de incapacidad temporal iniciado en esa fecha. Razonó dicha sentencia que, de conformidad con las pruebas practicadas, la actora sufrió un ictus cerebral cuya sintomatología comenzó en casa. Por ello, al no haberse producido la manifestación de la enfermedad en tiempo y lugar de trabajo, no puede jugar la presunción legal, debiendo declararse ajustada a derecho la resolución del INSS que calificó la Incapacidad Temporal de aquél accidente vascular como derivada de enfermedad común.

Recurrida la sentencia de instancia por la trabajadora, la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia estimó el recurso razonando que, aun cuando los primeros síntomas de la enfermedad aparecieron en el domicilio de la trabajadora, luego remitieron hasta el punto de permitirle ir al trabajo y fue allí donde volvió a sentirse mal, teniendo que ausentarse.

Para el Tribunal Supremo, los síntomas determinantes aparecieron en el domicilio de la trabajadora, cuando la empleada notó pérdida de fuerza en las piernas, se cayó al suelo y tenía dificultades para hablar, torciéndosele la cara para la derecha. Tales síntomas ya debieron provocar que la actora –médica de profesión– sospechase de un posible accidente vascular y, por tanto, debió llamar en ese momento a urgencias. Contrariamente a ello y de manera imprudente, se incorporó a su centro de trabajo, donde no consta que realizara trabajo alguno, volviendo a su casa por encontrarse mal y llamando desde allí al 061, que la trasladó a un centro hospitalario donde fue diagnosticada de embolia cerebral con infarto cerebral.

De los inalterados hechos probados no se deduce que concurriera ninguno de los elementos que son imprescindibles para que pueda operar la previsión de accidente de trabajo: el lugar o el tiempo de trabajo, pues la enfermedad apareció de manera súbita en su domicilio y su posterior incorporación al lugar de trabajo –que no las labores propias de su trabajo– nada tuvo que ver con la aparición de una enfermedad que ya se había manifestado. Tampoco cabe apreciar que el trabajo desempeñado fuera origen o causa de la enfermedad cerebro vascular de la trabajadora, por lo que no puede apreciarse relación de causalidad alguna. 

En definitiva, entiende el Tribunal que no estamos ante un supuesto en el que la enfermedad se haya manifestado en lugar y tiempo de trabajo, con independencia de que la misma tuviera o no origen anterior. Estamos en presencia de un supuesto en el que la aparición de la enfermedad se produce en el domicilio de la trabajadora, lo que impide total y absolutamente aplicar la presunción legal de accidente de trabajo. 

Tampoco consta que la posterior incorporación al centro de trabajo –que, sin duda, puede calificarse de totalmente imprudente en una profesional de la medicina– tuviera ninguna incidencia en el origen de la enfermedad ni, tampoco, en su desarrollo posterior.

Por todo ello, para el Tribunal Supremo –aunque con un Voto Particular– la incapacidad temporal sufrida por la trabajadora se debió a enfermedad común.