El firme compromiso de la Unión Europea con la eficiencia energética da un paso más con la aprobación de una nueva Directiva, la 2018/844, de 30 de mayo de 2018, que modifica las Directivas 2010/31/UE y 2012/27/UE.

Ésta es sólo una de las ocho medidas del “Clean Energy Package”, que fue presentado por la Comisión el 30 de noviembre de 2016. Este paquete de medidas persigue fomentar que se produzcan inversiones hacia una energía limpia en el contexto europeo, de forma que la utilización de ésta se torne más estable, competitiva y sostenible, adaptándose a las exigencias del siglo XXI. Para ello, el paquete tiene tres objetivos principales: (i) dar prioridad a la eficiencia energética, (ii) lograr el liderazgo a nivel global en el ámbito de energías renovables, y (iii) ofrecer unas condiciones razonables para los consumidores.

Pues bien, la nueva Directiva 2018/844 incorpora medidas para acelerar el ritmo de renovación de los edificios existentes hacia sistemas más eficientes desde el punto de vista energético, introduciendo para ello (i) sistemas de automatización en los edificios como alternativa a las inspecciones físicas, (ii) medidas de fomento para la infraestructura de e-mobility, y (iii) un indicador de inteligencia para evaluación la preparación tecnológica del edificio. Todas estas medidas tienden a proporcionar un ahorro energético considerable y económicamente rentable, tanto para los consumidores como para las empresas.

Con ello, la Unión Europea refuerza su compromiso con las energías renovables, buscando que las condiciones de las Directivas 2010/31/UE y 2012/27/UE puedan ser aplicadas de la mejor manera posible en la renovación de los edificios.

Los Estados Miembros están obligados a incorporar estas nuevas medidas europeas en su legislación nacional, para lo que disponen de plazo hasta el 10 de marzo de 2020.