(Sentencia del Tribunal de la Asociación Europea de Libre Comercio- AELC- de 22 de noviembre de 2012, as. E-17/11).

El artículo 1 de La Directiva 94/19/CE de 30 de mayo de 1994, relativa a los sistemas de garantía de depósitos define “depósito” como “cualquier saldo acreedor que proceda de fondos que se hayan mantenido en cuenta o de situaciones transitorias generadas por operaciones bancarias normales y que una entidad de crédito tenga obligación de restituir en las condiciones legales y contractuales aplicables, así como cualquier pasivo formalizado en un certificado de depósitos emitido por esa entidad de crédito. […].No se considerarán depósitos las obligaciones que cumplan las condiciones enunciadas en el apartado 4 del artículo 22 de la Directiva 85/611/CEE del Consejo, de 20 de diciembre de 1985, por la que se coordinan las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas sobre determinados organismos de inversión colectiva en valores mobiliarios (OICVM). A los efectos del cálculo de un saldo acreedor, los Estados miembros aplicarán sus normas y reglamentos sobre compensaciones y reconvenciones recíprocas, con arreglo a las condiciones jurídicas y contractuales aplicables al depósito”.

En el marco de un litigio entre Aresbank y New Landsbanki Islands, que sustituyó a Landsbanki tras el colapso de los bancos islandeses, el Tribunal de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) tuvo que pronunciarse sobre la interpretación de ese precepto, al amparo de lo previsto en el artículo 34 del Acuerdo entre los Estados de la AELC por el que se instituyen un órgano de vigilancia y un tribunal de Justicia, que permite a este último resolver las consultas que los órganos jurisdiccionales estatales le planteen en relación con el Derecho de la AELC.

Muy escuetamente, el caso era el siguiente: Aresbank había transferido en el año 2008 ciertas cantidades a Landsbanki, que la nueva institución que se había subrogado en la posición de éste se negaba a restituirle, sobre la base de que, si bien se le habían transferido los depósitos de Landsbanki, la cantidad que Aresbank reclamaba no se podía calificar de “depósito” porque de este concepto se excluyen los casos en los que la contraparte (Aresbank) sea una entidad de crédito. En consecuencia, se afirmaba, la obligación del banco islandés frente a Aresbank no había sido objeto de transmisión. En esas circunstancias el Tribunal Supremo islandés planteó al Tribunal AELC una cuestión en la que se le pedía esencialmente que aclarase cómo debe ser interpretado el concepto “depósito”.

La respuesta del Tribunal es la siguiente:

  1. El concepto de “depósito” del artículo 1, apartado 1, de la Directiva 94/19/CE debe interpretarse en el sentido de que los fondos que una entidad de crédito prestamista entrega a una entidad de crédito prestataria, y que deben ser restituidos en una fecha predeterminada, junto con los intereses que hayan sido especialmente negociados, deben considerarse depósitos a efectos de dicha disposición. Esta norma se aplica aunque los fondos no estén depositados en una cuenta especial a nombre de la entidad de crédito prestamista, aunque la entidad de crédito prestataria no haya emitido ningún documento especial en el que se consigne la recepción de los fondos, aunque no haya pagado primas por esos fondos al Fondo de Garantía de Depositantes e Inversores, y aunque los fondos no se hayan inscrito como depósito en la contabilidad de la entidad de crédito prestataria.
  2. No obstante, esos fondos transferidos de una entidad de crédito a otra, de conformidad con un contrato de préstamo, constituyen depósitos no cubiertos por los sistemas de garantía previstos en la Directiva 94/19/CE. Por consiguiente, esos fondos no son admisibles a efectos de reembolso con arreglo a lo dispuesto en dicha Directiva. Por lo tanto, puede hacerse una distinción entre una definición funcional de los depósitos admisibles con arreglo a la Directiva 94/19/CE, basada en el artículo 1, apartado 1, leído en relación con el artículo 2, y una definición técnica, que incluye también los depósitos no cubiertos por los sistemas de garantía previstos en la Directiva 94/19/CE y que, por tanto, no son admisibles a efectos de reembolso. Corresponde al órgano jurisdiccional nacional determinar, a efectos del presente asunto, si ha de aplicarse una definición técnica o funcional de depósito con arreglo al Derecho nacional.
  3. Para determinar si un préstamo entre dos entidades de crédito en el EEE es un depósito a efectos del artículo 1, apartado 1, de la Directiva 94/19/CE, es irrelevante que el Estado de origen del banco prestatario haya hecho uso de la potestad conferida en el artículo 7, apartado 2, de la Directiva 94/19/CE para excluir los depósitos de las entidades financieras de la garantía de depósitos.
  4. Cuando una entidad de crédito que presta fondos en el mercado interbancario está autorizada para aceptar depósitos del público, es irrelevante para la calificación como depósito, a efectos de lo dispuesto en el artículo 1, apartado 1, de la Directiva 94/19/CE, de un préstamo interbancario concedido por esta entidad a otra entidad de crédito, que no acepte dichos depósitos sino que financie sus operaciones mediante contribuciones de su propietario y a través de la emisión de instrumentos financieros, volviendo a prestar después ese dinero en el mercado interbancario, a menos que la autoridad competente haya retirado a la entidad la autorización para emprender la actividad comercial de entidad de crédito y ejercerla.