Tolerar el acoso laboral y sexual de un compañero de trabajo hacia otros empleados, a través de una conducta pasiva, es constitutivo de una falta laboral muy grave y culpable susceptible de ser sancionada con el despido disciplinario.

Sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco de fecha 20 de septiembre de 2016 El trabajador despedido, responsable del equipo de seguridad, mantuvo en el tiempo una actitud pasiva hacia la situación de acoso laboral y sexual sufrida por dos compañeras de trabajo, sin comunicarlo a la empresa ni adoptar medida alguna para evitar la reiteración de tales hechos, a pesar de ser conocedor de los mismos.

El Tribunal recuerda que el despido disciplinario exige un incumplimiento grave y culpable del trabajador, debiéndose valorar las peculiares circunstancias concurrentes y el puesto de trabajo desempeñado, utilizando un criterio gradualista al analizar la falta cometida y la sanción impuesta.

En todo caso, para la concurrencia de dicho incumplimiento, no es necesario un dolo específi co del trabajador de transgredir la buena fe contractual, sino que basta una negligencia culpable. En otros términos, el trabajador debe tener consciencia de la vulneración del deber de fi - delidad hacia la empresa.

En el presente caso, quedó acreditado que el trabajador despedido tenía previo conocimiento de la situación de acoso laboral y sexual que estaban sufriendo las trabajadoras por parte de otro compañero de trabajo y que, además, le habían hecho llegar reiteradas quejas que resultaron desatendidas.

Ignorar dichas conductas de acoso supone una evidente deslealtad y desatención de las funciones del trabajador como responsable de equipo, pues en dicho puesto tenía un plus de responsabilidad.

Por todo lo expuesto, el Tribunal concluye que la falta imputada tiene gravedad sufi ciente para justifi car la máxima sanción disciplinaria: el despido.