Se considera accidente de trabajo el ataque al corazón veinte minutos después de haber finalizado el trabajo y encontrándose en el aeropuerto a fin de desplazarse al establecimiento donde se alojaba.

Sentencia de Tribunal Supremo de fecha 1 de diciembre de 2017 [JUR\2018\15977] 

El criterio jurisprudencial seguido hasta la fecha es el siguiente: el hecho de que el contagio de la enfermedad se produjese en misión no comporta que la contingencia deba declararse accidente de trabajo.

No obstante, la línea doctrinal referenciada ha sido modulada en determinados supuestos en función de las especiales circunstancias concurrentes. Los motivos que subyacen a estas decisiones son, de un lado, la singularidad del quehacer profesional desarrollado por los afectados, que les exige desplazarse permanentemente como forma de cumplir la prestación de servicios, y, de otro, las particulares circunstancias en las que sobrevinieron las crisis, que permiten establecer una conexión directa y necesaria entre la actividad realizada en el momento en que sufrieron el ataque y el tiempo y el lugar de trabajo.

En este sentido, considera el Tribunal Supremo que ambas razones se dan en el caso analizado. En primer lugar, el trabajo de la empleada, en el marco de la misión encomendada por la empresa, consistía en la realización de los servicios de vuelo programados a poblaciones dispersas geográficamente sin una localización fija. En segundo lugar, en el momento en que sufrió el ataque al corazón, veinte minutos después de haber finalizado su trabajo y encontrándose en el aeropuerto al que había sido adscrita de manera temporal, la trabajadora permanecía en sus instalaciones con el uniforme de la compañía a fin de desplazarse al establecimiento donde se alojaba, lo que evidencia la existencia de un enlace directo y necesario entre la situación en la que se encontraba cuando sufrió la crisis cardíaca y el tiempo y el lugar de trabajo.

Sentado lo anterior, en el supuesto enjuiciado no concurre ninguna circunstancia que evidencie de manera inequívoca la ruptura de la relación de causalidad entre el trabajo y el episodio vascular padecido por la empleada –en cuyo desencadenamiento no cabe excluir la incidencia de factores relacionados con la actividad desarrollada el día en que se produjo (prestación de servicios en cuatro vuelos comerciales y realización de un vuelo de situación, todo ello en una franja de 8 horas)–, en un contexto de desplazamiento susceptible de elevar la tensión laboral.

Por todo lo anterior, el Tribunal Supremo considera que debe calificarse como accidente de trabajo esta contingencia determinante de la situación de incapacidad permanente total.