La tecnología, en el último cuarto de siglo, se ha desarrollado de tal forma que es completamente necesaria hoy en día para el funcionamiento total de la sociedad. En el campo médico, corporativo, laboral e incluso social, la tecnología ha venido a simplificar, perfeccionar e incluso a realizar una sustitución de nuestras acciones humanas.

Durante el periodo de la Revolución Industrial, se creó la llamada “cadena de producción”, la cual combinaba las habilidades del trabajador con las labores de maquinaria; hoy en día, en muchas empresas, se ha sustituido la mano de obra humana por máquinas y/o robots los cuales realizan la misma función, pero con más precisión y velocidad contribuyendo así a una mayor producción. El ejemplo anterior es evidencia de que el panorama de nuestra historia ha venido cambiado radicalmente y de manera acelerada en los últimos años, gracias al desarrollo tecnológico.

Todos los días, por medio de artículos, noticias, redes sociales observamos nuevos avances y descubrimientos gracias a la tecnología los cuales nos hacen prescindir de nuestras antiguas costumbres y nos invitan a realizar de otra forma nuestras actividades cotidianas, moldeándonos así, paulatinamente, para comprender estas innovaciones y aceptarlas como parte de una normalidad, cambiando día con día nuestra forma de vivir.

La aceptación de estos avances como parte de nuestra cotidianidad cada día tiene más influencia en nuestra forma de pensar, de actuar y de vivir. Un claro ejemplo es como hoy todo está relacionado con la “world wide web” o como es comúnmente conocido, el internet. La forma de trabajar, la forma de conectarse con el mundo exterior, la forma de entablar relaciones sociales, la forma de viajar y de planear las vacaciones anuales e incluso la forma de comer en el presente ha sido modificada con la creación del internet; para cualquier persona con un dispositivo móvil, llámese laptop, Tablet, teléfono inteligente con acceso a la red tiene todo al alcance de un “click”.

Asimismo, la tecnología ha derribado fronteras, globalizando de forma casi uniforme nuestra sociedad. Las comunicaciones y las noticias hoy en día viajan a una velocidad extraordinaria gracias a la red y a los avances tecnológicos. La humanidad se encuentra más enterada de lo que sucede a nivel mundial y con mucha más rapidez.

Dicho lo anterior, y al plasmar en el presente artículo la importancia evidente de la tecnología en el presente, entre las nuevas formas de tecnología mencionadas en párrafos anteriores, se encuentran las aplicaciones móviles o las “APP”.

La Real Academia Española define el concepto “aplicación” a nivel informático como “programa preparado para una utilización específica, como el pago de nóminas, el tratamiento de textos, etc.” Las aplicaciones móviles son diseñadas para brindar a los consumidores un bien o un servicio desde la comodidad de su aparato móvil.

Las “APP” han sido sumamente exitosas y utilizadas dentro del público consumidor y al día de hoy la mayoría de las empresas nacionales como internacionales poseen su aplicación móvil para facilitar el acceso a sus servicios o productos.

Las aplicaciones móviles, comienzan siendo ideas en la mente del creador o creadores para luego pasar a ser una realidad y una herramienta utilizada para hacer más sencillo el acceso a un bien o servicio, por lo que estas creaciones, derivan derechos de propiedad intelectual e industrial para el creador(es) o su titular(es). Estos derechos deben ser protegidos a la brevedad otorgándole al titular, un derecho exclusivo para impedir que terceras personas comercialicen aplicaciones idénticas o similares las cuales puedan generar confusión al consumidor promedio, provocando así, disminución en las ganancias para la empresa, confusión entre sus clientes, así como un posible daño a la imagen y reputación de la aplicación, sobre todo, si su competidora es de menor calidad.

En países como Estados Unidos, España, e incluso en la Comunidad Andina, los creadores de aplicaciones móviles tienen estrechamente ligado el concepto de creación junto con el de protección por lo que normalmente luego de la creación, se busca la protección inmediata de la misma antes de que salga al mercado y que los derechos de propiedad intelectual e industrial se vean amenazados por terceros.

En Costa Rica, las empresas grandes como los pequeños emprendedores han ido gradualmente entendiendo que, así como se protegen sus estrategias de negocios, con meticulosidad y empeño, la propiedad intelectual e industrial (llámese marcas, patentes, modelos de utilidad, diseños industriales, derechos de autor, softwares etc.) deben ser igualmente protegidas y que es necesario reforzar el nexo entre la creación y la protección y entender que sin la protección, la titularidad del derecho se ve fácilmente amenazada.

Nuestra legislación brinda varias opciones para proteger los tan importantes derechos intelectuales e industriales de los creadores o titulares de estas aplicaciones móviles entre las cuales se encuentran:

  1. Marca de fábrica o de comercio. (Ley 7978)
  2. Diseño industrial se protegen aspectos tales como los fondos de pantalla, la parte estética de la aplicación. (Ley 6867)
  3. Como derecho de autor para aspectos creativos y de desarrollo de software. (Ley 6683)

Estos tres tipos de protección involucran solicitudes relativamente sencillas y pocos requisitos ante el Registro de Propiedad Industrial de Costa Rica y duran aproximadamente entre 4 y 12 meses, en el caso de protección marcaria, entre 1 y 4 meses en el caso de protección de derechos de autor y conexos sobre una aplicación móvil y para el caso de protección de diseño industrial, proceso que es más extenso, un aproximado de entre 18 y 36 meses.

Cada caso debe ser evaluado individualmente ya que existen elementos los cuales pueden incidir de diversas maneras en cada aplicación.

Proteja los derechos sobre propiedad intelectual e industrial para evitar daños a la reputación no solo de la aplicación móvil, sino de la empresa a la cual esta pertenece o se encuentra ligada.