La mejora en las condiciones de disfrute del crédito horario de los representantes no se debió a una voluntad inequívoca de la empresa de conceder una mejora, sino que tuvo como origen, exclusivamente, la creencia o error de que la normativa vigente exigía que se computase por todos los meses del año, sin descontar el mes de vacaciones, por lo que no puede considerarse un derecho adquirido.

Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 1 de febrero de 2017 (RJ\2017\656)

La doctrina jurisprudencial sobre la condición más benefi ciosa puede resumirse de la siguiente forma: a) Para que exista condición más benefi ciosa es necesario que la misma sea fruto de la voluntad deliberada, bien mediante acuerdo bilateral entre empresario y trabajador, bien mediante decisión unilateral del empresario que es aceptada tácitamente por el trabajador. b) En todo caso ha de tenerse en cuenta que lo decisivo es la existencia de voluntad empresarial para incorporarla al nexo contractual y que no se trate de una mera liberalidad del empresario, por lo que para su acreditación no basta la repetición o persistencia en el tiempo del disfrute. c) Es necesario que dicha actuación persistente descubra la voluntad empresarial de introducir un benefi cio que incremente lo dispuesto en la ley o el convenio. d) La condición más benefi ciosa se incorpora al nexo contractual de aquellos trabajadores a quienes se le concedió sin que la empresa esté obligada a aplicárselo a otros.

El razonamiento de la sentencia que se recurre establece que la práctica de la empresa de computar el crédito horario del mes de vacaciones, al no estar originada en la ley ni en el convenio colectivo, lleva a la conclusión de que el derecho en cuestión se ha incorporado pacíficamente en los contratos de los trabajadores.

Sin embargo, el Tribunal Supremo entiende que no basta la mera persistencia en el tiempo para que se genere una condición más benefi ciosa, sino que es necesario que exista una voluntad inequívoca de incorporación de la ventaja en el nexo contractual de cada trabajador. Y en el presente supuesto no existe ni el más mínimo indicio que pueda llevar a la conclusión de que el ineludible consentimiento empresarial se ha producido –ni de forma expresa ni de forma tácita– lo que no permite deducir conducta o actitud que pueda ser reveladora de tal propósito.

Al contrario, lo que se deducía de los hechos probados de la sentencia es que la mejora en las condiciones de disfrute del crédito horario de los representantes tuvo como origen, exclusivamente, la creencia o error de que la normativa vigente exigía que se computase por todos los meses del año sin descontar el mes de vacaciones.

Es por ello que cuando la empresa posee conocimiento de la correcta doctrina jurisprudencial –establecida por sentencia en el año 2015– decide comunicar de manera inmediata que su actuación se iba a atener a la misma, indicando a los representantes que la bolsa de acumulación de horas del crédito horario se iba a conformar por las horas correspondientes a once meses al año puesto que se excluía el mes de vacaciones.

En tales condiciones, no se puede sostener la existencia de la condición más benefi ciosa pretendida y sí de una práctica que se llevaba a cabo en la empresa en la creencia o error de que era la que se derivaba de la exigencia de la ley, práctica cuya modifi cación no vulneró las exigencias normativas puesto que no estamos en presencia de un derecho que se hubiera incorporado al nexo contractual.