El Supervisor Europeo de Protección de Datos (SEPD) ha emitido un informe vinculado a la propuesta de Reglamento Europeo sobre refuerzo de la seguridad de los documentos de identidad, que prevé, entre otras medidas, la inclusión de dos huellas dactilares en formatos interoperables (artículo 3.3 de la propuesta) en los documentos nacionales de identidad o en otros documentos identificativos similares.

En el citado informe, disponible en inglés en este enlace, se remarca el peligro derivado de esta medida, en tanto que se destaca la diferente función que cumplen los documentos de identidad nacionales frente a los pasaportes. A pesar de que las primeras se utilizan muchas veces en el marco de la libre circulación dentro de la Unión Europea (el denominado espacio Schengen), el SEPD concluye que los ciudadanos europeos las emplean principalmente para sus interrelaciones con instituciones privadas y no para ejercer su derecho a la libre circulación en la Unión. Es por ello que se considera que, habiendo otros métodos válidos y seguros para identificar a los ciudadanos (como es el caso del pasaporte), la inclusión de huellas dactilares en los documentos de identidad nacionales no quedaría prima facie suficientemente justificada y requeriría de un análisis más detallado.

Además, el SEPD entiende que debería salvaguardarse el principio de minimización de datos, lo que se traduce en la necesidad de que una vez se hubiesen escaneado las huellas dactilares y se hubiesen añadido al chip incorporado en el documento de identidad nacional, se garantizara que los Estados miembro no conservan copia alguna de dicha información. A través de esta medida se evitaría situaciones potencialmente perjudiciales para los afectados, tales como la creación de bases de datos paralelas por parte de los Estados en las que se incluyeran dichos datos biométricos.

Junto con la medida descrita y a fin de garantizar los derechos de los ciudadanos de la Unión, se recomienda que el escaneado de huellas dactilares no se lleve a cabo con menores de 14 años y que, en todo caso, sólo se almacene algún conjunto de rasgos de las huellas dactilares, pero no la huella en su integridad.