Este mes de abril entrará en vigor una nueva regulación aprobada por el Parlamento de Japón que incluye, como medida para fomentar la conciliación poner coto al número de horas extra de los trabajadores nipones.

236 muertes por Karoshi (traducido al castellano como muerte por exceso de trabajo) y 208 suicidios por Karojisatsu (problemas de salud mental originados en el centro de trabajo) han desatado las alarmas en el Gobierno japonés, que ha estado estudiando medidas para reducir este grave problema de salud pública en los últimos años.

Después de que una encuesta realizada por el propio Gobierno revelase que alrededor de un 20% de los empleados realizaba al menos 80 horas extras al mes, el país asiático lanzó en 2016 una medida no obligatoria conocida como Viernes Premium, consistente en incentivar a las empresas para que dejaran salir temprano a sus empleados el último viernes de cada mes. A pesar de ello, únicamente el 11% de los empleados participaron en dicha iniciativa.

Ante la ineficacia de dicha medida, el Gobierno japonés decidió entonces reformular sus medidas tendentes a recortar la cantidad de horas extras y mejorar la conciliación personal y familiar de sus ciudadanos. Así pues, a mediados de 2017, el Gobierno japonés propuso otra medida voluntaria conocida como lunes respladeciente, que trataba de promover que los trabajadores dispusieran de un lunes libre al mes.

Sin embargo, las anteriores propuestas no han sido las únicas llamadas de auxilio japonesas. En mayo de 2017, el Parlamento de Japón aprobó una reforma laboral que, entre otras cuestiones, fijó el límite de horas extra mensuales a realizar en 100. No obstante, eximió de dicho tope a profesionales con altos cargos y de mayor cualificación, lo cual no ha estado exento de polémica.

Dicha reforma laboral entrará en vigor en abril de 2019, para las grandes compañías, y en 2020, para las pequeñas y medianas empresas. Pese a ello, los resultados de un sondeo realizado en los últimos meses destacan que en torno al 40% de los japoneses no cree que dicho cambio legislativo vaya a suponer una mejora en su situación laboral, llegando algunos incluso a considerar esta forma de vida como una cuestión cultural”.

Lo anterior llama todavía más la atención si se compara, por ejemplo, con la regulación española en vigor. El Estatuto de los Trabajadores permite un máximo de 80 horas extraordinarias anuales. Además, existen numerosas medidas tendentes a la conciliación laboral y familiar, pudiéndose destacar entre las mismas el derecho a la desconexión digital en el ámbito laboral -introducido con la reciente entrada en vigor de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de protección de datos personales y garantía de los derechos digitales-. Asimismo, se prevén posibles reformas legislativas para controlar la jornada laboral y, consecuentemente, las horas extras –a través de la obligatoriedad de los registros de jornada-; algo, a la vista de lo expuesto anteriormente, que dista mucho de ser una realidad a corto plazo en el país nipón.

Teniendo en cuenta lo anterior, cabe plantearse si llegará el día en que se hable de derecho a la desconexión japonesa.