Según la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) y la Oficina Europea de Patentes (OEP), que el pasado 8 de febrero dieron a conocer los resultados de un nuevo estudio sobre el Impacto de los sectores intensivos en derechos de propiedad intelectual en la Unión Europea, aún queda mucho camino por recorrer en la concienciación de las empresas en torno a las ventajas que supone proteger sus derechos de propiedad intelectual. Esto es especialmente cierto en el caso de las pymes, ya que el informe revela que solo el 9% de ellas son titulares de derechos de propiedad intelectual.

Este informe conjunto pretende comparar el rendimiento económico de las empresas titulares de derechos de propiedad intelectual con el rendimiento de aquellas que no lo son, con el fin de demostrar a las empresas más escépticas que aquellas que sí invierten en innovación y en derechos de propiedad intelectual suelen tener un mejor rendimiento.

Si bien el estudio solo ha tenido en cuenta derechos de propiedad industrial (i.e. patentes, marcas, diseños o modelos) y no ha examinado los derechos de autor, que a menudo no se registran y, por lo tanto, son más difíciles de analizar en este tipo de estudios, los resultados son contundentes. El informe muestra, sin ambages, que la inversión en propiedad intelectual tiene un impacto directo en la rentabilidad y sostenibilidad de las empresas, especialmente en el caso de las pymes.

El indicador elegido por la EUIPO/OEP para medir el rendimiento económico de una empresa a efectos de este análisis ha sido los «ingresos por empleado». El cuadro siguiente muestra una de las conclusiones más importantes de este estudio y confirma la relación positiva entre la titularidad de derechos de propiedad intelectual y el rendimiento económico: las empresas titulares de derechos de propiedad intelectual tienen unos ingresos por empleado un 55% más elevados que las que no lo son. En el caso de las pymes, la diferencia de ingresos por empleado entre los titulares de derechos de propiedad intelectual y los que no lo son es aún mayor ¡más de un 68%!

El informe revela que, al igual que los esfuerzos continuos de innovación son esenciales para mantener el crecimiento de una empresa en esta nueva situación de estrangulamiento económico provocada por la pandemia por COVID-19, es posible lograr un crecimiento sostenible si se protege la innovación a través de una correcta gestión de los derechos de propiedad intelectual.

Según la información recopilada por los investigadores en el ámbito temporal del estudio, las pymes no suelen registrar sus invenciones, marcas, diseños y modelos. Esto se debe sobre todo a la falta de comprensión de los derechos de propiedad intelectual, pero también al miedo, muchas veces infundado, a tener que invertir grandes cantidades de dinero para proteger sus innovaciones.

Este estudio explica con éxito que, salvo excepciones, las empresas que invierten en innovación y, posteriormente, en la protección y el registro de los derechos de propiedad intelectual correspondientes, tendrán muchas más posibilidades de crecer y prosperar económicamente en los años siguientes.

Protección de la innovación en un nuevo contexto

En Portugal, al igual que en otros muchos países, se ha activado un nuevo confinamiento para controlar el COVID-19. Aunque muchas empresas seguirán luchando por sobrevivir durante otro periodo de cierre obligatorio de sus establecimientos comerciales, otras muchas han aprovechado estos tiempos difíciles para iniciar una de las metamorfosis más importantes de sus vidas: la transición a lo digital. Dado que los consumidores no pueden entrar a las tiendas o simplemente tienen miedo a hacerlo, las empresas están encontrando nuevas formas de mantenerse conectadas con sus clientes y entrar en los hogares de los consumidores.

Cambios que normalmente tardarían años en aplicarse se implantan en cuestión de semanas, y proyectos que solo estaban al alcance de las grandes empresas (especialmente por la inversión financiera que suponen) están ahora al alcance de las pymes. Esto se ha logrado gracias a la proliferación de empresas que han cambiado su negocio para aportar más soluciones digitales asequibles a sus clientes.

Cada vez son más las empresas que recurren a soluciones de realidad aumentada y virtual para llevar a los clientes a sus tiendas virtuales o que desarrollan aplicaciones móviles nuevas para que sus clientes puedan «probarse» sus productos antes de añadirlos a la cesta. También hemos visto cómo fábricas e industrias han adaptado sus negocios para fabricar equipos de protección médica y crear nuevas soluciones para responder a los nuevos desafíos que plantea el COVID-19 a millones de personas.

Este entorno único, que ha empujado a algunas empresas a adaptar rápidamente sus negocios, ha provocado un aumento de la inversión en innovación y creación de soluciones tecnológicas.

Sin embargo, las empresas que se embarcan en este próspero y fascinante nuevo viaje hacia la digitalización e innovación también precisan encontrar la forma de beneficiarse lo máximo posible de estos enormes esfuerzos de cambio. Cada vez que se desarrolla una nueva solución, se crea un nuevo diseño o marca comercial, las empresas deben dar un paso atrás y evaluar si estas invenciones/creaciones pueden protegerse para garantizar que su inversión en innovación y creatividad no sea copiada por la competencia al día siguiente. Si no, difícilmente van a poder amortizar su inversión en I+D, clave en el entorno incierto y competitivo que nos ha tocado vivir.