¿Podría existir un “copyright sensorial”? Un tribunal nacional ha planteado dos cuestiones prejudiciales al Tribunal de Justicia de la Unión Europea con la finalidad de que este determine si el sabor de un queso puede ser objeto de protección bajo la propiedad intelectual o copyright y, en su caso, fije los requisitos para que dicha protección sea aplicable.

El fabricante del queso en cuestión, Heks'nkaas, inició un procedimiento para la protección de su producto bajo la cobertura legal del derecho de propiedad intelectual con el fin de evitar que sus competidores, habitualmente marcas blancas, continuasen copiando sus productos.

El procedimiento se presenta ante la falta de determinación contundente y clara del concepto de “obra” a nivel europeo. En España, el Tribunal Supremo ha señalado que lo relevante a efectos de determinar si una obra puede ser considerada como tal es la “altura creativa” de la misma. Sin embargo, a nivel europeo, tradicionalmente, el TJUE ha venido extendiendo la protección por copyright a toda obra que sea una creación original de su autor, pese a que no ha especificado aun qué debe entenderse específicamente por “obra” y qué tipo de creaciones podrán verse amparadas bajo su protección. Con el presente caso, se abre para el TJUE una excelente oportunidad a fin de concretar estas cuestiones.

Si el Tribunal de Luxemburgo decide realizar una interpretación amplia del concepto de obra, podría generarse un grave problema en el mundo de los productos alimenticios, animando a otros fabricantes a proteger sus productos bajo el prisma del copyright, lo que sin duda encarecería su venta final a los particulares. Habrá que esperar aún a la resolución del TJUE.