En Noviembre de 2016 la 1ª Sala de la Suprema Corte de Justicia de México afirmó sentencias de tribunales inferiores en relación con un litigio de cobertura de póliza presentado en 2010 por, entre otras, El Puerto de Liverpool, S.A. B. de C.V. ("Liverpool"), el operador de una cadena de tiendas departamentales en México.

La reclamación concernió al colapso parcial en 2008 del techo de Galerías Tabasco, un centro comercial en la Ciudad de Villahermosa, tras fuertes lluvias. Liverpool fue de la opinión que la mayor parte de la estructura había sido críticamente afectada, y procedió a demoler y reconstruir 60% del edificio original consistente en tres niveles de 37,000m2. Reclamaron indemnización bajo una póliza que proveía cobertura independiente de "inundación pluvial", la cual estaba condicionada a los siguientes requisitos: (i) la acumulación rápida e inusual de agua o inundación causada por agua de lluvia; (ii) como consecuencia de precipitación pluvial; (iii) dicha precipitación siendo clasificada como fuerte, muy fuerte o intensa por la Comisión Nacional del Agua; y, dicha clasificación habiendo siendo medida por la Comisión en la estación meteorológica más cercana. En estricto sentido, ninguna de esas estipulaciones requería que dicha inundación fuera la causa de la supuesta falla estructural, si bien se pudiera pensar que eso era en algo dado, en el contexto de la cláusula operativa.

El tema surgió porque existían teorías encontradas sobre la causa del siniestro, que apuntaban a la instalación defectuosa de un material de acero usado en la construcción del edificio, asociada con un mal mantenimiento. Inicialmente, los aseguradores ganaron en la apelación, tras la sentencia de primera instancia que favorecía a Liverpool. Sin embargo, le siguieron una serie de juicios de amparo prolongados ate tribunales federales, y subsecuentemente ante la Suprema Corte, sobre si los lineamientos correctos habían sido aplicados en la determinación de las pruebas ofrecidas por las partes. Finalmente, en Recurso de Inconformidad 1053/2016 la Suprema Corte decidió en favor de Liverpool, concluyendo que los tribunales inferiores habían, en una tercera ocasión, aplicado correctamente los lineamientos en lo relativo a la cláusula operativa en cuestión. En sintonía con jurisprudencia, la Suprema Corte determinó que Liverpool tan sólo tenía que establecer que el siniestro había ocurrido, y que no se requería un análisis interpretativo fuera del lenguaje textual utilizado en la cláusula. En otras palabras, era suficiente que hubiese ocurrido una inundación en la propiedad asegurada, y que dicha inundación satisfacía las cuatro contingencias previstas en la cláusula. Por tanto los trabajos de reconstrucción también estaban cubiertos.

El asegurador argumentó que no era suficiente demonstrar que hubiesen ocurrido lluvias fuertes, y alegó que podía probar la teoría alternativa sobre las causas del siniestro. La Suprema Corte confirmó que la teoría alternativa pudo haber sido materia de un juicio de garantías adicional. Sin embargo, el asunto que ésta tenía que decidir estaba bastante ceñido, a saber si los tribunales inferiores habían aplicado los principios adecuados en la determinación de que la inundación bastaba, en principio, para activar la cláusula operativa. Habiendo concluido que los tribunales inferiores sí actuaron adecuadamente, el punto restante de la disputa era académico. La corte por lo tanto simplemente carecía de jurisdicción para revisar evidencia o alegatos respecto de la teoría de causalidad alternativa.

Este caso sirve de recordatorio del tratamiento formalista de los litigios por parte de los tribunales mexicanos, la importancia de que los aseguradores obtengan asesoría legal en la resolución de controversias en una etapa temprana, y la importancia de poner sobre la mesa todos los argumentos de cobertura en los tiempos oportunos. Intentos de último momento de extender el ámbito de la defensa de los aseguradores son frecuentemente infructuosos.