En los últimos años, el barrio de Hudson Yards en Nueva York ha estado sujeto a un proyecto de desarrollo inmobiliario que incluye gran cantidad de viviendas, oficinas y edificios comerciales. El Vessel, conocido también como “la escalera de Nueva York”, forma parte de dicho proyecto y es una construcción formada por escaleras conectadas por plataformas y rellanos.

El pasado 15 de marzo, la llamativa estructura en forma de panal abrió sus puertas al público y los usuarios empezaron a visitarla adquiriendo la entrada correspondiente. En el reverso, se preveía la aceptación tácita de los Términos y Condiciones de Visita.

Ahora bien, los Términos y Condiciones recogían dos cláusulas de las que rápidamente se hicieron eco las redes sociales y los medios de comunicación. En ellas, se establecía que, al crear, publicar o subir cualquier contenido que representara o estuviera relacionado con el Vessel, Hudson Yards se reservaba el derecho y la licencia de usar, mostrar, reproducir, ejecutar, modificar, transmitir, publicar y distribuir su contenido de la forma que considerara más conveniente, a perpetuidad.

De la misma manera, si el usuario aparecía, compartía o enviaba una foto, vídeo o grabación de voz relacionada con la estructura, Hudson Yards también asumía el derecho de usar su nombre, imagen y voz para cualquier propósito comercial que considerara apropiado, sin límite temporal.

Cabe imaginar la sorpresa del turista que, al leer esto, se da cuenta de que los mensajes de voz que ha enviado por WhatsApp a sus amigos explicando su experiencia en el Vessel, pueden ser usados, sin límites, por Hudson Yards y, además, lucrarse por ello.

Cambio de criterio

El representante del Vessel, ante la repercusión pública y la publicidad negativa que estaba generando el tema, declaró que los Términos y Condiciones para visitar el Vessel habían sido redactados siguiendo los utilizados en atracciones similares. Así, al tratarse de un nuevo destino, “queríamos ser transparentes y revelar a todos los usuarios que podemos volver a compartir las fotos que los visitantes han compartido públicamente en sus redes sociales”.

En cualquier caso, Hudson Yards modificó la redacción de las cláusulas. Ahora se explicita que los visitantes son los únicos propietarios de las fotos y vídeos que hagan y que Hudson Yards solo retiene el derecho de “ampliar y volver a compartir” las publicaciones compartidas en redes sociales.

En declaraciones recogidas por el medio digital Bloomberg, el director del Centro de Derecho de Propiedad Intelectual de la Universidad de St. John consideró que la modificación no era necesaria ya que, hoy en día, las empresas usan ese lenguaje constantemente. Además, aseguró que “todas las personas que utilizan las redes sociales ya han renunciado a muchos derechos con sólo hacer clic en ‘aceptar’ los términos y condiciones”.

Asimismo, el ex director de la Unión de Libertades Civiles de Nueva York declaró, en manifestaciones al portal Gothamist, que “teniendo en cuenta que las grandes inmobiliarias están recibiendo beneficios o subsidios públicos, parece que los legisladores deberían exigir un lenguaje que limite la erosión de los derechos del público. Un público que, en general, da por sentado algunos de estos derechos”.

El debate está abierto y plantea muchos interrogantes para casos similares que puedan aparecer en el futuro. Eso sí, de momento, los visitantes del Vessel pueden seguir haciéndose fotos sin más preocupación que la de no salir con los ojos cerrados.