El Tribunal Supremo entiende que no se rompe el nexo causal existente entre la prestación de servicios y el accidente por el hecho de que la trabajadora se desviara a hacer la compra a un supermercado, en tanto que se trata de una gestión razonable que responde a patrones usuales de comportamiento y a criterios de normalidad de la conducta.  

Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 17 de abril de 2018 [JUR\2018\125923] 

La trabajadora salió de su centro de trabajo, pero en lugar de dirigirse directamente a su domicilio, se dirigió primero a un centro comercial próximo a comprar unos yogures. 

A la salida de dicho centro, el vehículo en el que se desplazaba efectuó un frenazo y la actora sufrió lesiones determinantes de una situación de incapacidad temporal.

El accidente fue calificado como contingencia común en vía administrativa, calificación que fue mantenida por el Juzgado de lo Social y el Tribunal Superior de Justicia, que desestimaron la demanda de la trabajadora.

A este respecto, el Tribunal Supremo recuerda que, para calificar un accidente como laboral in itinere, es necesaria la concurrencia de las siguientes circunstancias: 1º) que la finalidad principal y directa del viaje esté determinada por el trabajo [elemento teleológico]; 2º) que se produzca en el trayecto habitual y normal que debe recorrerse desde el domicilio al lugar de trabajo o viceversa [elemento geográfico]; 3º) que el accidente se produzca dentro del tiempo prudencial que normalmente se invierte en el trayecto [elemento cronológico] o, lo que es igual, que el recorrido no se vea alterado por desviaciones o alteraciones temporales que no sean normales y obedezcan a motivos de interés particular de tal índole que rompan el nexo causal con la ida o la vuelta del trabajo; 4º) que el trayecto se realice en un medio normal de transporte [elemento de idoneidad del medio].

En el presente caso, entiende el Tribunal que se cumplen de forma indubitada tres de los cuatro elementos configuradores de la laboralidad del accidente [teleológico; geográfico; e idoneidad del medio], y que la única duda puede suscitarse en torno al elemento cronológico cuya ruptura se refiere, no al tiempo invertido en el trayecto trabajo/domicilio, que fue el habitual en su recorrido y duración [se utilizó el usual medio de transporte], sino a la consideración de que su inicio fue demorado menos de una hora por causa de una gestión exclusivamente personal [la compra en un cercano supermercado]. 

El Tribunal resuelve la duda aplicando los precedentes flexibilizadores que afirman que la causalidad no se rompe si “la conducta normal del trabajador responde a patrones usuales de convivencia o comportamiento del común de las gentes”; que tampoco ha de excluirse la cualidad de accidente de trabajo por la “la posibilidad de alguna gestión intermedia razonable”; y que ha de admitirse la razonabilidad de ampliaciones en la protección atendiendo a “criterios de normalidad dentro de los que se produce una conexión también normal entre el desplazamiento y el trabajo”.

Precedentes estos que llevan al Tribunal Supremo a considerar que la breve postergación temporal no puede entenderse rupturista del nexo causal, en tanto que la demora por la simple compra de unos yogures no puede sino entenderse como una “gestión razonable” que responde a “patrones usuales” de comportamiento y a “criterios de normalidad” de conducta.