José Antonio Gil, director de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), considera clave concienciar a las pequeñas y medianas empresas sobre la importancia de proteger su propiedad industrial e intelectual (PII) y aboga por fomentar el español como “lengua tecnológica”, de forma que se traslade también como uno de los idiomas de referencia en las instituciones y procedimientos internacionales de protección de la innovación. Además, comparte valiosa información sobre el Plan Estratégico de la OEPM 2021-2024, el interesante incremento de solicitudes de registro a pesar de la COVID-19, y los próximos cambios legislativos en materia de PII en España.

Estas conclusiones se extraen de un encuentro mantenido entre el director de la OEPM y varios profesionales de Garrigues (Ivo Gagliuffi, socio de Garrigues en Perú, y Cristina Mesa, socia de Garrigues en España), con motivo de la celebración del Día Mundial de la Propiedad Intelectual, el pasado lunes 26 de abril.

La necesaria concienciación de las pymes sobre la PII

La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI, o WIPO por sus siglas en inglés) ha elegido como tema este año La PI y las PYMES: Para que las ideas lleguen al mercado (aquí). José Antonio Gil considera clave este tema, pues la PII proporciona herramientas que pueden ayudar a incrementar sobremanera la rentabilidad empresarial, con elevados retornos a la inversión, que pueden ser usados para contribuir en el crecimiento económico general de los países.

Gil reflexiona que la OEPM pretende llegar a todos los usuarios, siendo emprendedores y pymes la gran mayoría del tejido empresarial español (casi el 99%); pero lo cierto es que normalmente los derechos de PII (marcas, patentes, diseños industriales, copyright) han venido siendo utilizados por las grandes empresas. Sin embargo, Gil considera que existe un gran margen para que sean usados por las pymes y por eso se están focalizando especialmente en ellas. Para ello disponen del CEVIPYME (aquí), que es el centro de apoyo a la pyme para la protección de la innovación, mediante el cual se les atiende de manera preferente, otorgándoles incluso un plus para que conozcan qué ventajas tienen (i.e.: las pymes cuentan con una serie de bonificaciones si cuentan con el “Sello PYME Innovadora”, permitiéndoles ahorrar costes para obtener títulos de PII, que sería muy útil para que una pyme internacionalice una patente).

Gil considera que la recuperación económica pasa por dar la ampliación de la oferta y la demanda y, en ese sentido, las pymes juegan un papel fundamental”.

Un ambicioso Plan Estratégico

El director de la OEPM también ha repasado los objetivos del Plan Estratégico de la entidad que dirige para el periodo 2021-2024 (aquí). Gil advierte que no se trata de la estrategia de PII de España, sino de la estrategia de una entidad pública que guiará su actuación: “Es lo que la OEPM quiere hacer y en lo que quiere convertirse en 4 años”. El Plan Estratégico de la OEPM está estructurado en 5 objetivos generales que identifican las metas de la entidad, 14 estrategias que son los caminos para conseguir dichas metas, y 51 proyectos que consisten en las actividades concretas destinadas a alcanzar los objetivos generales.

Gil repasa los objetivos generales, destacando sus ejes. El Objetivo General 1 busca promover el uso estratégico de la PII, “pues los derechos de PII están infrautilizados y, por tanto, debe promoverse su uso estratégico por todas las esferas de la sociedad y la economía”. El Objetivo General 2 propone favorecer la investigación, el desarrollo y la transferencia de tecnología y, si bien España está bien rankeada en el uso de marcas, falta un mayor posicionamiento en patentes, y por ello este objetivo contribuiría “en el aumento en el número de patentes y modelos de utilidad, y en su comercialización”. El Objetivo General 3 persigue contribuir a la gobernanza internacional multinivel de la PII, es decir, continuar incrementando la presencia de españoles en los organismos internacionales y los acuerdos de hermanamiento con agencias pares de PII, “así como la cooperación iberoamericana, que es fundamental”. El Objetivo General 4 plantea impulsar la lucha contra la falsificación y vulneración de derechos de PII, pero con un enfoque distinto: “Queremos actuar sobre la oferta y la demanda, para que la sociedad demande menos falsificaciones, y que las fuerzas del orden consigan que haya menos oferta” de tal piratería. Por último, el Objetivo General 5 busca una OEPM más centrada en las personas, captando y reteniendo el talento y mejorando el servicio externo a los usuarios, destacando Gil que “es este objetivo el que pone el broche final y, por tanto, cierra el círculo de la planificación estratégica, contribuyendo a seguir reflexionando internamente, porque la apuesta por la calidad debe basarse en un cuestionamiento constructivo”.

La promoción del español como “lengua tecnológica”

Este es uno de los proyectos comprendidos dentro del Objetivo General 3 que fue destacado por los entrevistadores (Ivo Gagliuffi y Cristina Mesa). Gil explica que la OEPM está apoyando el multilingüismo en las organizaciones en las que es miembro (OMPI, EUIPO), pues el español “no solo es la lengua de la cultura, sino que también tiene una herencia tecnológica y un conocimiento científico que debe ponerse en valor”. En tal sentido, Gil advierte que habría habido un error de enfoque, pues se ha pretendido que el español sea una lengua científica, pero sin existir un soporte tecnológico suficiente; y por eso esta estrategia debe ir unida al fomento de la tecnología y ciencia española.

Asimismo, el director de la OEPM considera que el idioma es un “poder blando” y, por tanto, se debe buscar crear una red de expertos públicos y privados españoles, lo que reforzaría la posición del español. Es por ello que seguirán apoyando el LATIPAT (aquí) como base de datos que recoge información tecnológica en español y, a su vez, seguirán apostando por que las patentes europeas “entren y transiten el acervo tecnológico español a través de traducciones”.

La creación de la Unidad de Observancia

Este es uno de los proyectos comprendidos en el Objetivo General 4 que llamó también la atención de los entrevistadores. Gil explica que mediante la creación de la Unidad de Observancia se busca desarrollar y centralizar actividades para la lucha contra la falsificación (i.e.: jornadas de formación en PII para la Policía Nacional y la Guardia Civil; o campañas de publicidad para sensibilizar y concienciar a la población).

Ahora bien, Gil aclara que “no va a ser una unidad con poderes ejecutivos, puesto que la vulneración de los derechos de PII es un delito, y la persecución del delito en un Estado democrático le corresponde a las fuerzas de seguridad del Estado, al Ministerio Fiscal, y a los jueces”; por lo tanto, la Unidad apoyará esas actividades, producirá documentos y se relacionará con agencias análogas en el mundo.

El IBEPI, clave para la coordinación con Iberoamérica

La creación del Programa Iberoamericano de Propiedad Industrial y Promoción del Desarrollo (IBEPI) en 2011 y la constitución del Fondo Fiduciario del IBEPI en la OMPI (FIT/IB) en 2012 han sido pasos fundamentales para la cooperación internacional entre la OEPM, en representación de España, y la región latinoamericana. Según apunta José Antonio Gil, a día de hoy se sigue impulsando el IBEPI, incluso con el nuevo reto que ha generado l COVID-19 para la cooperación internacional, que ha obligado a revisar metas y replantearlas. Se buscan proyectos concretos y, además, se está apostando a que la extensión de la presidencia pro tempore de 1 a 2 años permita a la oficina nacional de propiedad intelectual que esté a cargo desarrollar y concretar sus planes en beneficio del proyecto, porque un año era muy poco tiempo para lograrlo.

Buenos datos, pese al COVID-19

El COVID-19 supuso un enorme reto de organización interna y externa para la OEPM. Así lo explica su director, señalando que desde el principio implementaron el teletrabajo para continuar sus funciones, manteniendo la atención a los usuarios.

La pandemia produjo inicialmente una reducción dramática de solicitudes de registro ante la OEPM. Sin embargo, acabaron el año 2020 con un promedio estable de registros de marcas en comparación con 2019 (+1%), pero con un incremento promedio de entre el 8 y el 9% en solicitudes de patentes, y un impresionante aumento del 26% en modelos de utilidad, en especial vinculados con productos del sector salud, algo que podría venir impulsado por la conciencia que ha generado la pandemia entre los inventores acerca del papel que juegan la ciencia y la tecnología, anota Gil.

Se avecinan cambios en la legislación de PII de España

José Antonio Gil también ha adelantado los cambios legislativos que viene trabajando como propuesta técnica la OEPM, precisando que “no se cambiarán las bases del sistema PII, sino que se buscarán mejoras”, lo que se implementaría a través de un solo instrumento legal que modificaría tres leyes españolas con la finalidad de modernizarlas a tono con los cambios producidos especialmente en la normativa comunitaria europea, a saber: la Ley de Marcas, la Ley de Patentes, y la Ley de Protección Jurídica del Diseño Industrial. Los cambios no se concretarían este año 2021, pues aún se están recogiendo opiniones de stakeholders y, asimismo, porque deberá superar el respectivo trámite parlamentario.

José Antonio Gil compartió con los entrevistadores algunos de los cambios. En cuanto a la Ley de Marcas, se introducirían mejoras, tales como ver la posibilidad de que una marca no caduque cuando el titular se vea envuelto en un concurso, ya que no quisieran que la empresa pierda uno de sus activos fundamentales; o incorporar novedades relacionadas con el tránsito definitivo a un sistema digital y, por tanto, eliminar la obligatoriedad de que en el registro de marcas figure el domicilio postal del solicitante, ya que ello ha generado graves problemas de estafas masivas, porque requerían pagos que no pedía la OEPM. En cuanto a la Ley de Patentes, sería la que experimentaría más modificaciones, tanto sobre cuestiones relacionadas con los modelos de utilidad, para reforzarlos, como para la simplificación del procedimiento administrativo. Por último, en cuanto a la Ley de Protección Jurídica del Diseño Industrial, Gil considera que actualmente es el derecho más dinámico, requiriendo mayor uso, y por ello proponen cambios, por ejemplo, en cuanto a las licencias de uso para ayudar a los diseñadores y que sus creaciones sean más utilizadas por terceros.

Finalmente, estas iniciativas vienen acompañadas de un proyecto muy interesante: la creación de un Observatorio o Grupo de Trabajo de Seguimiento que analice, estudie y monitorice los cambios que impactan a la legislación española de PII, a fin de que esté a la vanguardia en el mundo, pues, como precisa José Antonio Gil, “somos partidarios de una economía abierta y de la armonización”.