Con la aprobación del nuevo Plan Integral 2019-2030 se busca implantar medidas para una gestión más sostenible y eficiente de las materias.

El Plan Integral de Gestión de Residuos Urbanos de Guipúzcoa 2019-2030 (PIGRUG) se basa en un novedoso modelo de gestión de residuos urbanos sin vertederos. Busca, así, responder a un doble objetivo: de una parte, prevenir impactos perjudiciales en la salud humana y el medio ambiente y, de otra, garantizar una valorización gradual y efectiva de los materiales de residuos económicamente valiosos.

Inspirado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y en la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030, el Plan toma en consideración el desarrollo sostenible desde sus tres vertientes, la económica, la social y la medioambiental. Por ello, las medidas adoptadas por el PIGRUG pivotan sobre un modelo de economía circular que garantice la utilización prudente, eficiente y racional de los recursos naturales. El fomento del uso de las energías renovables, en aras de aumentar la eficiencia energética, se convierte así en una prioridad, buscando reducir de forma simultánea la dependencia a los recursos importados.

El PIGRUG se alinea, además, con la Estrategia de Cambio Climático de Guipúzcoa 2050, impulsando diversas medidas de fomento de reducción de las emisiones contaminantes al medio.

Se establecen compromisos estratégicos esenciales en la gestión de los residuos urbanos, tales como el vertido cero de residuos primario, la máxima valorización de los residuos secundarios generales, la recogida selectiva, compostaje y biometanización del máximo de bioresiduos posible o la prevención y reducción de basura en el medio fluvial y marino, localizando, para ello, los focos principales de basura dispersa.

El PIGRUG es un plan elaborado sobre tres principios esenciales: el principio de eficacia y eficiencia en la gestión de los recursos públicos, el principio de gestión sostenible de los residuos y el principio de responsabilidad ecológica.