Las negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) continúan, y con ello la incertidumbre sobre su vigencia

Diversos expertos aseguran que la terminación del tratado implica una desaceleración económica para los tres países, en donde México sería el más afectado; sin embargo, hasta el momento, Estados Unidos no ha dado muestra de replantear sus propuestas, un tanto ventajosas.

Los países de América del Norte esperan tres rondas adicionales de negociaciones durante el primer trimestre del 2018. Esto es muestra del apuro de obtener una propuesta firme antes de las elecciones federales mexicanas en junio del siguiente año, mismas que prevén un escenario adverso para futuras negociaciones. Ante tal situación, existen inquietudes fundadas sobre una posible terminación del TLCAN y las diferentes posturas que se puedan adoptar tras este suceso.

En cuanto a México, desde finales del siglo pasado, el país ha adoptado una postura abierta respecto al libre comercio. Cuenta con 12 tratados de libre comercio que incluyen diversos países en regiones de América Latina, Europa y Asia oriental. Más aun, en estos momentos busca expandir el libre comercio a través de la firma y ratificación del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica.

En materia de propiedad intelectual, México ha seguido la misma línea. En el mes de noviembre de 2017, el senado aprobó diversas reformas sustanciales a la Ley de la Propiedad Industrial mexicana para tratar diseños industriales, denominaciones de origen, indicaciones geográficas y delitos contra la propiedad industrial. Lo anterior se realizó con el objetivo de incluir a México en el Arreglo de La Haya y garantizar protección para las indicaciones geográficas.

En otro ejemplo, recientemente el director del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, Miguel Ángel Margáin, estableció que México se encuentra “blindado” ante la terminación del TLCAN. Aseguro que los mecanismos internacionales administrados por la Organización Mundial de la Propiedad Industrial proporcionan seguridad respecto a la posición que México pueda tomar. Y en efecto, es poco probable un cambio drástico en la política actual mexicana, simplemente por las diversas modificaciones inherentes a la actualización de los sistemas legales actuales.

Aún con una posible terminación del TLCAN y adopción de un régimen político diferente al actual, el trayecto de México parece encontrarse claramente definido en materia de propiedad intelectual. México seguirá buscando la apertura comercial a través de formar parte de diversos tratados multilaterales, y también se espera que se sigan llevando a cabo reformas sustanciales que permitan abordar los diferentes problemas que enfrenta actualmente, por ejemplo, pugnar por mayor transparencia en litigios administrativos o devolver a los tribunales de juzgado la autoridad para resolver sobre disputas en materia de propiedad intelectual.