Cuando se tiene en mente incursionar en un negocio o emprender una nueva actividad lucrativa, pocas veces se considera la importancia y necesidad de registrar la marca con que se dará a conocer el producto o servicio que se ofrecerá en el mercado, así como el nombre comercial con que se identificará a la empresa. 

Por el contrario, suele esperarse a lograr cierto reconocimiento y en algunos casos puede ser tarde, lo que se reflejaría en tener que acudir a instancias judiciales para que se reconozca quien realmente cuenta con el derecho sobre la marca. 

Desde 1934, Panamá es un Estado contratante de la Convención General Interamericana de Protección Marcaria y Comercial y el Protocolo sobre el Registro Interamericano de Marcas de Fábrica, firmado en Washington, lo que conlleva a la obligación de proteger las marcas que gocen de registro en uno de los demás Estados contratantes, tales como Chile, Costa Rica, Colombia, México, Brasil y Estados Unidos de América, entre otros, previo el cumplimiento de ciertos requisitos.

La globalización ha dado lugar a la expansión de las marcas, logrando que se potencien a través de las redes sociales. En general, las personas visten, consumen y escuchan marcas, de tal manera que se suele referir a los productos/servicios como eso “marcas” no mediante la descripción de los mismos

Pero, ¿qué es una marca? es todo signo, imagen, palabra, letra, cifra, figura, color, combinación de estos elementos o cualquier otro medio que permita individualizar un producto o servicio, incluyendo el embalaje en el que se comercializa. En otras palabras, una marca es la forma en la que el consumidor percibe el producto y actividad ofrecida por un tercero.

Para ello, se han catalogado las marcas de la siguiente forma:

TRADICIONAL:

  • Denominativas (letras y cifras)
  • Gráficas (compuesta por dibujos)
  • Mixtas (palabras en conjunto con diseños)
  • Tridimensional (i.e. envases)

NO TRADICIONAL

  • Color (i.e. color lila de Milka)
  • Olfativas (i.e. pelotas de tenis)
  • Sonora (i.e. respiración de Darth Vader)
  • Táctil (i.e. rugosidad de una botella) 

Así, detallamos a continuación los beneficios de registrar una marca:

  • Le concede al titular el derecho al uso exclusivo sobre esta • Se obtiene un derecho de propiedad
  • Es el signo con el que se distingue de los productos o servicios de aquellos de la competencia
  • Se puede otorgar licencias de uso
  • Es considerado un activo intangible, lo que se refleja en un incremento del valor del negocio
  • Reputación y prestigio: las personas suelen hacer negocios con compañías que le son afines
  • Denota cualidad concreta del producto o servicio, convirtiéndolo en garantía.

En la mayoría de países, en atención al Tratado sobre el Derecho de Marcas, el registro se otorga por 10 años, prorrogable por el mismo término de manera indefinida, y se registra con base en la Clasificación Niza que se compone de 45 clases, de la 1 a la 34 son productos y de la 35 a la 45 corresponde a servicios. 

Al momento de crear una marca nueva, se recomienda no utilizar palabras de uso común, que puedan confundir al público. También debe tomarse en consideración la posibilidad de que esta marca llegue a ser conocida o usada en otras jurisdicciones, haciendo necesario registrarla no solo en el territorio de origen, sino también en aquellos países en que se pretende utilizarla en el futuro

Adicionalmente, una marca se puede proteger a través de acciones como el proceso de oposición o acción de nulidad y cancelación de uso, por lo que se sugiere contar con asesoría especializada en Propiedad Industrial, para verificar que su marca pueda ser utilizada en el mercado nacional y también se pueda introducir a otros países sin mayores tropiezos.