En Perú, al igual que en otras jurisdicciones, las "cláusulas de control de reclamaciones" o " cláusulas de cooperación en materia de reclamación" son una característica común de los contratos de reaseguro facultativo.

Bajo los términos de dichas cláusulas, el reasegurado generalmente se compromete a informar a los reaseguradores de la ocurrencia de una pérdida que pueda afectar el reaseguro dentro de un período de tiempo especifico. En el caso de las cláusulas de control, los reaseguradores tendrán, en la mayoría de los casos, el derecho de nombrar ajustadores, expertos y abogados y, en general, administrar la reclamación de la manera que consideren apropiada. Bajo ambas cláusulas de cooperación de reclamación y de control de reclamaciones, generalmente habrá una prohibición de que el reasegurado liquide o se comprometa con cualquier reclamación sin la aprobación por escrito de los reaseguradores.

Es evidente que si un reasegurado toma medidas positivas para resolver una reclamación sin la previa aprobación del reasegurador, el reasegurado estara en violación de la cláusula. Sin embargo en Perú, las dificultades surgen del hecho de que la responsabilidad de las pólizas puede ser considerada como aceptada (en español "Siniestro Consentido"), incluso cuando el reasegurado no ha hecho nada en absoluto.

De acuerdo con el artículo 74 de la Ley de Contratos de Seguro de Perú ("LCS"), en los casos en que exista un acuerdo de ajuste formal entre el asegurado y el asegurador, el asegurador dispondrá unicamente de 10 días después de recibir el informe del ajustador para rechazarlo, de lo contrario el ajuste se considerará aceptado. En los casos en que no exista un acuerdo de ajuste, el reclamo será tratado como consentido si el asegurador no ha comunicado su rechazo dentro de los 30 días siguientes desde la fecha de haberse completado toda la documentación solicitada por el ajustador para el pago del siniestro.

De ello se desprende que, en Perú, simplemente no hacer nada no suele ser una opción, dejando a los reasegurados en una situación difícil en aquellos casos en que no se han recibido instrucciones oportunas de los reaseguradores. El resultado puede ser que el reasegurado se vea obligado por la legislación local a pagar la reclamación, aunque todavía puede presentarse con una defensa a nivel de reaseguro. El LCS no hace ninguna disposición específica para cubrir esta situación, y hasta la fecha los tribunales peruanos aún no se han pronunciado sobre ella. Mucho puede depender de si la cláusula en cuestión es una cláusula de control de reclamaciones o simplemente una cláusula de cooperación en materia de reclamaciones. Un reasegurado que adopte medidas para proteger su posición en virtud del artículo 74, a falta de instrucciones de los reaseguradores, es poco probable que se que encuentre en violación de una cláusula de cooperación en materia de reclamaciones. Por otra parte, los términos de una cláusula de control de siniestros obligan a los reasegurados a ceder a los reaseguradores el control de la reclamación, incluido (presumiblemente) el derecho a la falta del artículo 74 si así lo desean. En esos casos, sin embargo, parece improbable que el tribunal peruano sea favorable a los reaseguradores si posteriormente intentan denegar la reclamación bajo el contrato de reaseguro.

En la práctica, el enfoque más fiable podría consistir en que el propio contrato de reaseguro determine qué parte debera cargar con las consecuencias bajo estas circunstancias.

Written by Pedro Richter Valdivia, a partner at Torres Carpio Portocarrero & Richter Abogados and Sascha Stullenberg.