Según ha publicado Forbes.com recientemente, Amazon se niega a facilitar a un tribunal estadounidense los datos registrados por su dispositivo de comando por voz “Alexa” en un caso de asesinato, alegando que se encuentra amparado por la Primera Enmienda. De este modo, se plantea si los archivos de voz generados por aparatos interactivos están igualmente sujetos al deber de ser revelados o si, por el contrario, están protegidos por el derecho a la intimidad (protegido por la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense).

Se trata del segundo caso que salta a los medios en el que una compañía puntera en el ámbito de la tecnología se niega a dar acceso a las autoridades estadounidenses a datos registrados en alguno de sus dispositivos. Si bien, en el primero de los casos fue Apple (tal y como analizamos en este blog) quien se negó a facilitar una “puerta trasera” para hackear el sistema IOS y así poder acceder a la información que almacenaba el Iphone de un supuesto terrorista del tiroteo de San Bernardino, en este caso es Amazon protagonista de la disputa. La compañía de Seattle se niega a facilitar los posibles datos registrados por su sistema de comando por voz llamado “Alexa” en el caso de un asesinato en el que supuestamente un hombre mató en el jaccuzy de su casa a un amigo suyo. Lo relevante es que la misma estaba conectada por el sistema de domótica Amazon Echo (sistema que permite conectar todos los dispositivos inteligentes de la casa a la vez que permite controlarlos por medio de la voz, simplemente pronunciando el nombre que se le haya asignado al dispositivo).

En este caso, la Policía de Arkansas cree que el dispositivo “Alexa” del fallecido podría haber registrado lo sucedido la noche del asesinato, ya que en ocasiones el dispositivo puede activarse y registrar los sonidos que capta a su alrededor. A dicha petición contestó Amazon el pasado día 17 de febrero, sosteniendo que no iba a facilitar los datos registrados por dicho dispositivo, ya que ello podría colisionar con el derechos de libertad de expresión y protección de la intimidad recogidos en la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense.

Concretamente, Amazon argumenta que los datos registrados por “Alexa” se encuentran protegidos como contenido expresivo y que Amazon no puede vulnerar la privacidad de sus usuarios dando acceso a la Policía a dichos registros, sin una orden judicial debidamente motivada que lo justifique y basándose en cualquier caso en indicios claros y evidentes para sostener la sospecha en cuestión.

Se trata de un buen ejemplo del esfuerzo interpretativo que requerirá la creciente interacción con dispositivos conectados y operados por medio de sistemas de inteligencia artificial. En eset sentido, seguiremos de cerca el desenlace de este caso, y en especial, si el sistema judicial estadounidense llega a pronunciarse al respecto.