El Parlamento Europeo acaba de dar un paso muy trascendental hacia la construcción de un mercado digital único, al dictar “Una agenda Europea para la economía colaborativa”, mediante Resolución de fecha 15 junio 2017 (2017/2003 (INI).

Con esta Resolución, el Parlamento Europeo apuesta de forma clara y decidida por la economía colaborativa, así como por otro tipo de modalidades de trabajo, como nuevas oportunidades de negocio tanto para las empresas como para el ciudadano y el consumidor. En este sentido, pretende animar a los Estados miembros a favorecer y a no poner límites ni trabas a este tipo de plataformas digitales, instando a que cada Estado tome las medidas necesarias para regular, controlar y dotar de seguridad jurídica a estos nuevos modelos de economía y de relaciones laborales.

Asimismo, se busca a través de las distintas recomendaciones que Europa sea un mercando digital único, con el fin de dotar de seguridad jurídica a estas nuevas modalidades de negocios, a la vez que se otorgan garantías suficientes para proteger los derechos de los trabajadores.

En este sentido, Francia ha sido uno de los primeros países en legislar sobre esta materia y en reconocer determinados derechos para los trabajadores que presten servicios a través de plataformas digitales. Entre otros, les ha reconocido el derecho a cobertura equivalente a la establecida para accidentes de trabajo, el derecho a formación profesional continua, el derecho a concertar colectivamente la interrupción de su prestación de servicios o el derecho a constituir un sindicato o a adherirse a uno ya constituido, y a defender sus intereses colectivos a través de él (Para conocer más detalles del caso, ver este Post).

Habrá que ver si en el futuro –otros países como España ponen en práctica estas recomendaciones y regulan esta materia de conformidad con las recomendaciones de Europa. Para ello, sin duda, será necesaria la intervención de los distintos agentes e interlocutores sociales, puesto que la modernización de la actual legislación laboral se convertirá en poco tiempo en una cuestión vital y de gran calado para poder garantizar un marco regulador eficaz para los nuevos modelos de trabajo y dotar de seguridad jurídica al mercado, garantizando asimismo la protección de los derechos de los trabajadores que presten servicios a través de este tipo de plataformas.

Los cambios, tecnológicos y sociales, que estamos experimentando, nos llevan a concluir que en los próximos tiempos viviremos una auténtica revolución digital, también en el mundo laboral, donde las modalidades tradicionales de trabajo y la normativa que hoy las regulan darán un vuelco para necesariamente adaptarse a las necesidades que impondrá el futuro del trabajo.