No existe relación laboral entre una fundación musical y los músicos de su orquesta porque éstos sólo perciben cantidades económicas como compensación de gastos, deben aportar su instrumental propio, y poseen libertad para acudir a ensayos o conciertos.

Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 7 de noviembre de 2017 [JUR\2017\288188]

El Tribunal Supremo analiza un supuesto en el que la Inspección de Trabajo y Seguridad Social extendió acta de liquidación de cuotas a la empresa demandada –una fundación privada de música– por no haber solicitado en tiempo y forma el alta de sus trabajadores –músicos– durante el periodo de 2005 a 2010.

Así, resulta hecho probado que la fundación de música tiene como objeto social la continuidad de una orquesta sinfónica, además de fomentar, divulgar y enseñar la mú- sica de cámara y sinfónica.

Asimismo, la mayoría de los músicos son profesores de música o tocan en diversas orquestas. Los instrumentos musicales son de su propiedad, excepción hecha del piano y la percusión por su volumen.

Por otro lado, antes de cada concierto, realizan siete u ocho ensayos, convocándose ellos mismos por e-mail y concurriendo quien puede. Si algún músico, por el motivo que sea, no puede asistir, el propio músico se busca a alguien que le sustituya en el caso de tratarse de un instrumento absolutamente imprescindible para el concierto a ofrecer.

Respecto a la retribución a los músicos por sus servicios, éstos perciben cantidades variables en función de los conciertos y de los ensayos previos, con el objeto de compensarles los gastos de desplazamiento, parking o cualquier otra cantidad. Dichas cantidades oscilan entre los 40€ y los 3.000€ anuales.

Así, el Tribunal Supremo resuelve teniendo en cuenta las notas esenciales de la relación laboral: 1) compromiso personalísimo de desarrollar la actividad; 2) voluntariedad; 3) dependencia; 4) ajenidad; 5) retribución; y 6) ausencia de exclusión legal.

La sentencia del Tribunal Superior de Justicia declaró la laboralidad de la relación entre la fundación y los músicos pese a que los músicos perciben cantidades variables en función de los conciertos y de los ensayos previos, con el objeto de compensarles los gastos de desplazamiento, parking, etc.

El Tribunal Supremo concluye que no existe relación laboral cuando una fundación musical compensa a los músicos una parte de los gastos que su actividad genera –sin existencia de salario alguno–, pues no existe ni retribución por los servicios prestados y, éstos poseen libertad para acudir a ensayos o conciertos –no siendo sancionados si faltan–, organizando su propia sustitución cuando su instrumento es imprescindible –para el ensayo o concierto– y aportan instrumental propio –cuyo mantenimiento soportan–.