La mejora de las prácticas de economía circular en el sector de la construcción es clave para aumentar la reutilización de materiales y el reciclaje de alta calidad.

Los residuos de construcción y demolición (RCD) constituyen el flujo de residuos más grande de la UE, ascendiendo a poco más de un tercio de la generación total de residuos en la UE. Un informe reciente de la Agencia Europea de Medio Ambiente examina cómo las acciones inspiradas en la economía circular pueden ayudar a conseguir los objetivos de la política de residuos, es decir, la prevención de residuos y aumentar tanto la cantidad como la calidad del reciclaje de RCD.

El gran volumen y la naturaleza de los RCD los hace difíciles de gestionar, pero también presentan una oportunidad clara para implementar buenas prácticas de gestión de residuos de acuerdo con los principios de la economía circular. Según la Comunicación de 2015 de la Comisión Europea “Cerrar el círculo: un plan de acción de la UE para la economía circular” , en lo que se refiere al volumen, la construcción y la demolición se encuentran entre las mayores fuentes de residuos en Europa, así como que muchos de estos materiales son reciclables o pueden volver a utilizarse, pero los índices de reutilización y reciclado varían mucho en la UE. También es importante destacar que, como resultado de la extracción, la fabricación de productos de construcción y la construcción misma, se generan cantidades sustanciales de emisiones de gases de efecto invernadero, el conocido como carbono incorporado. En este sentido, las evaluaciones nacionales iniciales muestran que el carbono incorporado a la construcción representa del 5-12% de las emisiones nacionales totales, por lo que las mejoras en la eficiencia de los materiales tienen un potencial significativo para reducir drásticamente estas emisiones.

En 2016 la Comisión Europea elaboró un Protocolo sobre RCD y unas Directrices para las auditorías de residuos antes de la demolición y las obras de reforma de edificios , documentos enmarcados dentro de la Estrategia de Construcción 2020, así como de la Comunicación sobre las oportunidades para un uso más eficiente de los recursos en el sector de la construcción y el Paquete de Economía Circular, con el objetivo general de aumentar la confianza en el proceso de gestión de RCD y la confianza en la calidad de los materiales reciclados de la construcción y demolición. Y que puede conseguirse mediante una mejor identificación, separación y recogida de los residuos, mejor logística de residuos, mejora del procesamiento de residuos, gestión de la calidad, y unas políticas y condiciones adecuadas.

A día de hoy, el Pacto Verde Europeo apunta que el nuevo plan de acción de la economía circular, si bien guiará la transición de todos los sectores, centrará las actuaciones en aquéllos que hacen un uso intensivo de recursos, como el sector de la construcción (como avanzamos en un post de Terraqui sobre La Hoja de Ruta legislativa del Pacto Verde Europeo). En este sentido, el Pacto Verde Europeo también contempla la revisión del Reglamento (UE) nº 305/2011, de 9 de marzo de 2011, por el que se establecen condiciones armonizadas para la comercialización de productos de construcción, que debe garantizar que todas las fases del diseño de edificios nuevos y renovados satisfagan las necesidades de la economía circular e impulsen la digitalización y la capacidad de adaptación del parque inmobiliario al cambio climático. Asimismo, apunta que la Comisión analizará la posibilidad de incluir las emisiones de los edificios en el comercio de derechos de emisión.

Para avanzar hacia la circularidad en el sector de la construcción, es necesario superar una serie de barreras que impiden su implementación, y que según la Agencia Europea de Medio Ambiente se resumen en las siguientes:

Para superar estas barreras y facilitar la interacción entre la implementación de la economía circular y la gestión de los RCD, podría apostarse por las siguientes políticas:

  • Los materiales secundarios deben tener un precio competitivo, p.ej. mediante el uso de instrumentos como los impuestos verdes o ecológicos. También deben ser utilizados en mercados en pleno funcionamiento, respaldados por medidas como la contratación pública ecológica, para crear una demanda específica para ellos.
  • La estandarización de las materias primas secundarias en la UE, pero principalmente a nivel nacional, ayudaría a aliviar la falta de fiabilidad de estos materiales.
  • La comunicación entre las partes interesadas y el intercambio y mantenimiento de información facilitan la demolición selectiva, la renovación y la modernización.
  • La investigación y el desarrollo de soluciones tecnológicas con un enfoque en el desarrollo de productos de construcción circulares tiene el potencial de aumentar la reutilización de los componentes de la construcción y prevenir el desperdicio al aumentar la vida útil de la construcción.
  • Unos objetivos de política de gestión de residuos más ambiciosos, con un enfoque en la calidad de la gestión, como la introducción de requisitos para la reutilización de RCD, reorientarían las prácticas actuales de gestión de residuos hacia un enfoque más circular.

Los mayores obstáculos para la aplicación de conceptos de economía circular son económicos, en gran parte debido a la falta de demanda de residuos recuperados y la mala calidad de los mismos debido a la presencia de impurezas y el riesgo de contaminantes. En este ámbito, hemos visto que las medidas para una mejor gestión de los RCD van desde la introducción de impuestos sobre el uso de materiales vírgenes al fomento de la contratación pública ecológica (véanse los criterios de la UE para el diseño, la construcción y la gestión de edificios de oficinas) pasando por la elaboración de sistemas de responsabilidad ampliada del productor. Si bien en este último supuesto sería un desafío cómo abordar la responsabilidad de un productor de materiales de construcción que permanecen in situ durante la vida útil de un edificio. En Francia, el proyecto de ley sobre la lucha contra el despilfarro y la economía circular, pendiente de aprobación final, prevé un sistema de responsabilidad ampliada para los productos o materiales de construcción del sector de la construcción, a partir del 1 de enero de 2022, de modo que los RCD que de ellos se obtengan se devuelvan de forma gratuita cuando estén sujetos a recogida selectiva y para garantizar la trazabilidad de estos residuos.

El uso de sistemas de trazabilidad para productos reciclables y reutilizables puede ser una herramienta crucial para crear confianza entre las partes interesadas de la cadena de valor, y que podrían realizarse, por ejemplo, con una auditoría previa a la demolición. Así como los “pasaportes de materiales” que contienen detalles de los materiales en los productos de construcción permiten su mantenimiento, recuperación, reutilización y reciclaje en diferentes fases y pueden ponerse a disposición de las partes interesadas clave en el momento adecuado. A corto plazo, las acciones que promueven la extensión de la vida útil de los productos, la demolición selectiva y la reutilización o el reciclaje de alta calidad de los productos de construcción se identifican como importantes para lograr una mejor gestión circular de los RCD, así como de reducción de emisiones de CO2.

Siendo los RCD uno de los flujos de residuos más grandes y prioritarios del plan de acción de la economía circular de la UE, es momento para que el sector público y el de la construcción sean más ambiciosos en las prácticas de gestión de los residuos, superando la acción en la minimización y reciclaje de residuos para abordar todo el ciclo de vida del sector, desde la fase de diseño de los productos a la de fin de vida de los mismos.