El 25 de septiembre se cumple el sexto aniversario de la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Objetivos como la igualdad entre sexos y la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor, así como la protección de los derechos laborales y la protección social, se encuentran entre las prioridades de la ONU en el ámbito laboral.

En los últimos años, el sector empresarial está viviendo transformaciones sin precedentes ligadas a la tecnología, la conectividad, la innovación o la digitalización, al tiempo que aumenta la toma de conciencia de la importancia que en dicho progreso tienen los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno (ESG, por sus siglas en inglés), que la ONU viene contemplando desde hace tiempo.

En septiembre de 2015, la Asamblea General de la ONU adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un plan de acción para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todas las personas, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia.

La agenda, llamada a regir los programas de desarrollo mundiales durante los siguientes quince años, se articula en torno a 17 objetivos y 169 metas que abarcan las esferas económica, social y ambiental, que vinieron a sustituir a los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), fijados por la ONU para el periodo de 2000 a 2015.

¿Qué ODS se deben tener en cuenta en el terreno laboral?

En el ámbito laboral, destacan los objetivos de alcanzar la igualdad entre sexos (ODS 5) y fomentar el trabajo decente, garantizando la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor y la protección de los derechos laborales y la protección social (ODS 8).

La actividad legislativa desplegada en España en los últimos años a los efectos de promover la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres ha sido intensa. Sin embargo, el Informe de Progreso 2021, elaborado por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, sostiene que la brecha de género continúa siendo uno de los principales problemas sociales y económicos que enfrentamos como país, alejándonos aún del logro del ODS 5.

En lo que respecta al ODS 8, también se han abordado algunas reformas en diversas materias de la esfera social, como la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), la aprobación del Ingreso Mínimo Vital (IMV), la regulación de las nuevas formas de prestación de trabajo como el trabajo a distancia o el trabajo en el ámbito de plataformas digitales.

Sin embargo, son muchos los retos que aún tenemos por delante para hacer realidad la Agenda 2030 y conseguir un pleno empleo estable y de calidad, con igualdad de oportunidades para todos.

Solo el tiempo dirá si somos capaces de alcanzar con éxito los objetivos de sostenibilidad marcados.